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Al hablar del futuro siempre imaginamos robots trabajando a merced de los humanos y carros voladores. La tecnología está reflejada en toda la cotidianidad cuando proyectamos nuestra vida hacia adelante. Algunos lo ven como algo muy lejano, pero la realidad es que el trabajo automatizado está sucediendo en la actualidad. No hay que esperar más, vivimos una gran revolución tecnológica y no la podemos ignorar.

Llega y se extiende el trabajo automatizado

Muchas películas de ciencia ficción nos muestran grandes ciudades luminosas llenas de tecnología, para luego causarnos terror con una eminente rebelión de robots que terminan conquistando toda nuestra realidad, incluyendo el trabajo.

Es cierto que la aparición de trabajo automatizado es un hecho. Un grupo de expertos asegura que gran porcentaje de los empleos que hoy existen están en peligro de ser eliminados. Aunque muchos consideran que la dominación de los robots es un hecho lejano, es algo que sucede en la actualidad.

Está demostrado que los robots son más eficiente que los humanos. Pueden realizar tareas con mayores resultados en menor tiempo. Spread abrió en el 2017 una granja robótica, en la que sus robots pueden generar 50.000 lechugas al día. El aumento en la producción es enorme y muy llamativo para las grandes empresas, que si aún no han introducido una mano robótica en su plantel, están considerando hacerlo.

Las compañías, de aceptar el trabajo automatizado, no deberán pagar sueldos, seguro, ni vacaciones. Un panorama muy tentador y difícil de rechazar. De allí que, ciertos trabajos corran peligro de desaparecer.

En un plazo aproximado de 10 a 20 años un promedio del 47% de los empleos que hoy en día conocemos estará en riesgo de ser eliminados. No parece un futuro alentador, sobre todo para las personas que desempeñan actividades no cualificadas o especializadas. Dichos campos tienen más probabilidades de irse para no volver.

Transformación constante ayer y hoy

Antes de la Revolución Industrial el 70% de la población trabajaba en la agricultura. Muchos de esos empleos fueron sustituidos por jornadas laborales en las fábricas. Hubo un cambio enorme y sin precedentes. Ahora, el trabajo automatizado cumple un proceso similar, donde gran parte de las actividades económicas y laborales sufrirán cambios.

El futuro es siempre incierto, pero en el caso del trabajo automatizado no se está tocando un tema próximo. Es una situación actual en muchos más campos de los que se cree. La empresa Momentum Machines, de origen estadounidense; creó un robot capaz de preparar 400 hamburguesas por hora, sin intervención humana de ningún tipo.

Los trabajos más sencillos y rutinarios están casi condenados al exterminio. Solo en España, un promedio de 55,3% de los empleos se verán afectados por la automatización. En los últimos 10 a 15 años los avances tecnológicos han desparecido varios campos de trabajo. El pronóstico es que este fenómeno continúe.

Nuevas actividades surgen

La desaparición de empleos debido al trabajo automatizado se ha acelerado en los últimos años. Sin embargo, parece que no todo está perdido. La creación de nuevas tecnologías ha demostrado la aparición de nuevos trabajos especializados. Los recursos en el plano laboral que encuentran su fin, usualmente tiene un reemplazo. Es decir, con la desaparición de algunos campos de trabajo, unos nuevos tienen nacimiento gracias a la tecnología.

La Revolución Industrial es un claro ejemplo de ello. Las nuevas actividades acabaron con prácticas antiguas, pero nuevos empleos surgieron. Parece que es un proceso natural, donde la economía consigue dar un poco de lo que ha quitado. La industria arrasó con el empleo en el campo; pero construyó a su paso nuevas actividades necesarias para la industrialización.

Dentro del proceso de desaparición de viejos métodos y el nacimiento de nuevos trabajos, hay una brecha confusa y muchas veces llena de injusticias. Cuando el orden social sufre un cambio radical, los individuos suelen quedar a la deriva. Las reglas del juego no son las mismas y es normal que surjan momentos de incertidumbre.

Así sucede en la actualidad con el trabajo automatizado. Las reglas del mercado, el campo laboral y la vida diaria están cambiando. La tecnología apunta a un nuevo orden social y un modelo económico diferente, que es difícil proyectar a futuro. Se debe vivir en el ahora de este fenómeno para adaptarse a los cambios. Los avances tecnológicos, de alguna forma, terminan calando en la vida diaria, de tal modo, que nos adaptamos con ellos; como  es el caso de los celulares y las computadores

Aunque el porvenir parece negro para los empleos manuales y rutinarios, nuevas formas surgirán. Además, es importante tener en cuenta, que hay profesiones que son casi imposible de reemplazar; y en un futuro cercano no corren ningún peligro.

Nada está perdido

Al igual que todas las transformaciones que el mundo ha experimentado a lo largo que de su historia; el trabajo automatizado no representa una amenaza total al trabajo humano. Todo proceso de cambio genera incertidumbre, pero en este caso existe una visión amable.

Nuevos segmentos de mercado verán la luz, y las generaciones siguientes se verán interesadas en participar en el nuevo espacio comercial. Quizás existan profesiones que surjan en la medida que avancen la tecnología, solo están esperando el momento adecuado para surgir.

El trabajo humano tiene un panorama positivo, pues se enfrenta a una transformación, no a una eliminación absoluta. Algunos empleos desaparecerán, como ha pasado anteriormente. La participación de las personas en los empleos no se irá a ningún lado, principalmente porque el trabajo es un proceso social, que requiere mucho más que la simple producción de un producto.

Las nuevas tecnologías han abierto distintos espacios de empleo; y también han hecho campos laborales más amplios. La automatización del trabajo podría lograr que la economía creativa se destaque; e impulse el liderazgo y la psicología del pensamiento.

Hasta ahora existen aspectos laborales que un robot no podría realizar. No solo porque no sea capaz tecnológicamente, sino porque influyen otros aspectos de carácter social. Sin embargo, no se descarta que en un futuro los robots puedan hacerlo todo. Habrá que observar si queremos que sea de esta manera.

El desempleo producto del trabajo automatizado es un hecho. No hay manera de detenerlo, por ello el ser humano se debe adaptar y combinarse. No ver a los robots o máquinas como enemigos, pueden ser compañeros de trabajo.

Los distintos campos que evalúan el comportamiento del mundo, deben y van a cambiar; porque los avances tecnológicos que se producen llevan gran velocidad. Las personas se ven afectadas; la pérdida de algunos empleos necesita de políticas que regulen las nuevas formas de desarrollo para evitar catástrofes sociales típicas de procesos de transformación.

La combinación entre el trabajo automatizado y las prácticas humanas es posible si se acepta el nuevo orden social, económico y político. Se acepta el cambio y se buscan formas de regular el sistema, no con modelos antiguos, sino con políticas que se adapten a la transformación. El sistema actual no es perfecto y nunca lo fue, un cambio ante él no puede ser del todo malo, y avanzar en necesario siempre.

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