En días pasados el Banco Mundial presentó su informe “Sobre incertidumbre y cisnes negros ¿cómo lidiar con el riego en América Latina y el Caribe?”. Este estudio lo presenta la institución cada seis meses para analizar cómo funciona la economía en ciertos sectores; asimismo realiza proyecciones para América Latina y comparaciones con sus estadísticas pasadas para observar qué metas se cumplieron.

El economista para la región, Carlos Végh, estuvo a cargo de la lectura de este análisis donde se prevé una contracción del 0,1% en Suramérica para el 2018; pero un crecimiento del 1,2% en 2019.

De igual modo, la estimación de crecimiento para todo el conjunto de América Latina y el Caribe es de 0,6% para el año en curso. Esto, debido a que en los últimos seis meses la región ha experimentado ciertos reveses.

Los países que ralentizaron el pronóstico de crecimiento en la zona fueron Argentina, Brasil y Venezuela. Mientras que las perspectivas de crecimiento se encuentran en países como Uruguay y México con un 2,3% cada una; Colombia con un 2,7%, Perú en 3,9% y Chile en 4%. Esto ocurrirá debido a los precios de los precios de materias primas que demanda China a estos países.

Decrecimiento en las proyecciones para América Latina

A partir de la inestabilidad que empezó a presentar el mercado argentino desde abril de este año, donde el peso se devaluó; se habla de una contracción del 2,5% para este año en la nación gaucha. Hemos de recordar la ayuda financiera que Mauricio Macri pidió al Fondo Monetario Internacional; la cual debió renegociar al poco tiempo.

Por su parte, Brasil experimenta mucha tensión ante sus próximas elecciones, lo que ha afectado sus negocios internacionales; razón por la cual se habla solo de un crecimiento del 1,2%. Esta situación ha desacelerado la economía brasileña y generado retraso en el crecimiento de la zona.

El caso de Venezuela, es aún peor, pues el profundo deterioro en el que se encuentra su economía lo posiciona en el lado negativo de las estadísticas; con una caída del 18,5%. Con esto han decaído las proyecciones para América Latina.

Cabe recordar, que el FMI proyectó hace unos meses una inflación de 1.000.000 para Venezuela. Para el Banco Mundial este panorama se presenta como “un entorno poco auspicioso” en materia internacional. Aunque presentó mejorías con respecto a sus números del año pasado; su deuda pública supera el 60% del PIB de la región en conjunto.

De allí que el BM explicara que si se separa este país del resto de la región se hablaría de un crecimiento de 1,2% para este año y de 1,9% en el 2019; en consecuencia, no existiría una contracción.

Soluciones

El organismo señaló que una de las medidas a aplicar para favorecer el crecimiento de la zona es “aumentar el ritmo del ajuste fiscal”; esto con el fin de poder garantizar cierta sostenibilidad de la deuda a corto y mediano plazo. No obstante, añade que esta medida deberá realizarse protegiendo la inversión pública en la infraestructura y los programas sociales.

Asimismo, el BM señala los desafíos que se deben enfrentar con la normalización de la política económica de los EEUU; cuyas tasas de interés se han elevado y traido como resultado una caída de los flujos netos de capital de la región, así como el fortalecimiento del dólar y la depreciación de las monedas emergentes. Estos son factores que no son directos pero sí que han ralentizado el crecimiento de las proyecciones para América Latina.

Qué son los cisnes negros

En el informe se mencionan los cisnes negros como aquellos factores que afectan la economía de la región. Pero ¿qué son los cisnes negros? Es una teoría desarrollada por Nicholas Taleb para explicar los sucesos sorpresivos para el espectador y que genera un gran impacto. La naturaleza de este fenómeno se basa en la imposibilidad de predecir utilizando métodos científicos; o en la imposibilidad a partir de un sesgo psicológico, individual o colectivo, de ser conscientes de un suceso que genere un gran impacto.

Casos

Un ejemplo de ello, es el Internet o los ataques del 11 de septiembre. En el caso que nos ocupa, podríamos pensar en las diversas catástrofes que dejan los huracanes en el Caribe o los terremotos.

Ante estas posibilidades, el Banco Mundial ha propuesto un seguro para agricultores en México; con lo que podrán enfrentar los efectos de las sequías o lluvias excesivas para la zona. También mencionó como ejemplo la creación del Bono catastrófico del Pacífico; cuyo objetivo es responder ante los sismos en países como Chile, Perú, Colombia y México.

Sin embargo, hay eventos que son más intempestivos todavía; por ejemplo, la crisis por la que está pasando Argentina en estos momentos. Eventualidad que aún no se puede analizar en concreto: pues una de las características de los cisnes negros es que se analizan o revisan en retrospectiva; y este caso, aun desconocemos los alcances y las resoluciones reales.

Finalmente, el informe del BM propone diseñar políticas donde se incluyan los posibles factores de riesgo; como por ejemplo, construcciones anti sísmicas o realizar seguros o planes para las posibles repercusiones de estos eventos naturales.

En ese mismo orden de ideas, la recomendación es a mantener buenas prácticas diplomáticas con los demás países; fortalecer las instituciones y los mercados de modo que tenga un efecto positivo al momento de hacer frente ante lo impredecible y mejorar las proyecciones para América Latina.

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