El papel de la política fiscal de EEUU se extiende mucho más allá de sus actividades como regulador de industrias específicas. El gobierno también administra el ritmo general de la actividad económica, mantiene altos niveles de empleo y precios estables. Tiene dos herramientas principales para lograr estos objetivos:

  • La política fiscal, a través de la cual determina el nivel apropiado de impuestos y gastos.
  • La política monetaria, a través de la cual gestiona el suministro de dinero.

Por otro lado, la Reserva Federal funciona como el banco central (independiente) de los EEUU; asimismo, administra el suministro de dinero y el uso del crédito (política monetaria). Mientras que el presidente y el Congreso ajustan el gasto y los impuestos federales (política fiscal).

Política fiscal de EEUU

En materia fiscal se destaca que en EEUU, recientemente, el Congreso aprobó la reforma fiscal promovido por Donald Trump y apoyado por el Partido Republicano. Esta reforma se considera el recorte de impuestos más grande en los últimas 3 décadas para las empresas de ese país.

El objetivo de estas modificaciones es reducir el Impuesto Sobre la Renta (ISR), tanto para las compañías como para algunas de las familias adineradas. Esto con el fin de reducir la carga impositiva efectiva del sector económico en 14 puntos; es decir, pasa de un 35 a un 21 por ciento.

Algunos expertos afirman que la medida impulsará el crecimiento de su país; otros señalan el riesgo de caer en una drástica contracción del gasto público que termine por inhibir su economía. El cálculo de Standard and Poor’s señala que sólo 1% de la población más rica de Estados Unidos tendría un beneficio del 83%. En términos generales, solo el 48% de los hogares se beneficiaría pero no de la misma manera, sino gradualmente.

La medida no solo intenta reducir impuestos, también incluye un incentivo para repatriar los más de $2 billones pertenecientes a las empresas norteamericanas y que están fuera de EEUU. La medida tiene un impacto muy relevante sobre el resto del mundo y la Unión Europea.

Si EEUU quiere seguir siendo el líder de la economía global, debe abandonar el estancamiento de productividad; inversión y renta disponible. No obstante, la interrogante es: si se reduce la carga tributaria; ¿es capaz de cumplir con dicho fin sin que aumente el déficit en la Balanza de Pagos de EEUU para los próximos años de forma insostenible?

Se prevé que las rebajas tributarias y los aumentos del gasto incrementarán un imprudente déficit federal de presupuesto para el 2019; lo que implica que superará el billón de dólares. Con la economía operando cerca del pleno empleo, este gasto deficitario podría generar inflación.

Respuesta de la Reserva Federal

Ante una situación como la descrita, la Reserva Federal de EE.UU. respondería con un rápido aumento de las tasas de interés que desencadenaría una recesión. El estímulo fiscal, por lo tanto, acortaría la expansión.

Finalmente, los socios comerciales de EEUU servirían para aliviar la presión sobre la economía estadounidense; las empresas con sedes latinoamericanas servirían si el impulso de la demanda se ve exigido más allá de la capacidad nacional. El exceso de la demanda interna podría desahogarse en un aumento de las importaciones, lo que aumentaría el déficit comercial. Esto limitaría las presiones inflacionarias y reduciría el riesgo de una política monetaria agresiva.

Consecuencia de la Política fiscal de EEUU

Sin embargo, el gobierno de Trump podría cambiar el escenario en contra de este resultado al imponer elevados aranceles (tal y como se promete) a las importaciones de acero y aluminio; estas podrían posicionarse en un 24% y 10%, respectivamente.

Es posible observar con tales medidas, la fuga de capitales de empresas de EE.UU. con sede en Latinoamérica; debido a que estas verían una oportunidad para ampliar sus márgenes de ganancias en Estados Unidos.

Esta posibilidad afectaría de manera permanente el producto nacional de los países latinoamericanos; que, como todas las naciones, crecen con la acumulación de capitales. De allí que se conciba esta medida como una fuerte amenaza contra los países latinoamericanos, siendo estos los principales perjudicados. La única opción que estos tienen es la creación de medidas para incentivar la inversión en sus tierras; de forma que, se logre compensar la caída en la inversión que provocarían las medidas de Trump.

Los perjudicados sobre esta medida no son sólo los países latinoamericanos sino; además, los sectores económicos más vulnerables dentro de los EEUU. Esto con base al repunte de los gastos para el 2017; el cual corresponde al pago de los intereses de la deuda pública y al elevado desembolso en materia de Seguridad Social; Medicare y Medicaid. Así como las ayudas de emergencias que se destina a los distritos afectados por el paso de los huracanes.

El nuevo ajuste fiscal se verá acompañado de una disminución en el gasto público en los sectores más necesitados de EEUU.

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