El modelo de negocio basado en la economía colaborativa es un trabajo que se hace en colaboración con otras personas; utilizando medios digitales en su mayoría. Estas prácticas suelen surgir por la necesidad o la demanda de ciertos servicios.

Es un modelo de negocio que nace antes de la era 2.0 pero que resurgió con el uso de las plataformas digitales; a partir del desarrollo de empresas como Amazon o MercadoLibre. Digamos que en la economía tradicional está más asociado al papel de los distribuidores o intermediarios.

Para operar se debe establecer primero un marco en una plataforma web; en ella, los usuarios pueden interactuar y seleccionar el rol que ejercerá en cada ocasión: si el de prestador de servicios o el de consumidor.

Su estrategia es mantener un sistema dinámico donde la confianza es vital. Funciona bajo una estructura de reputación o evaluación, donde los mismos usuarios califican y permiten generar más confianza en la comunidad.

El uso de este mercado permite establecer un intercambio cultural y económico mucho más amplio; donde los hábitos de consumo migran hacia nuevos modelos de mercadeo, del uso de las redes sociales y de plataformas peer to peer.

Los unicornios de Silicon Valley

El modelo de negocio basado en la economía colaborativa es llamado “unicornios” por su forma de operar y por implementar una forma de vender servicios sin producir nada. Sin embargo, es necesario aclarar que, aunque está basado en ella, no es específicamente economía colaborativa.

Mercado Libre es la mejor muestra de ello, alguien tiene un producto que pone a la venta (bien sea porque lo produce o lo importa); el comprador observa quién le ofrece un mejor precio en función de las especificaciones del producto y la ubicación del vendedor. Una vez comprado el producto, tanto vendedor como el comprador se califican mutuamente; lo que hace a cada uno más confiable en el mercado.

Del mismo modo operan otras páginas que ofrecen servicios, como compañías de taxis, inmobiliarias, medios de comunicación, entre otros. Estos modelos de negocios basados en la economía colaborativa funcionan con las llamadas startups. Son empresas exponenciales cuya estructura es pequeña pero es capaz de incrementar 10 veces su ganancia; para no producir nada es una aumento significativo.

No toda app sigue el modelo de negocio basado en la economía colaborativa

Airbnb es otro ejemplo de este modelo, pero no necesariamente es considerada economía colaborativa; pues estas dos estrategias plantean diferencias muy sutiles.

La economía colaborativa no funciona con un motor centralizado en cuanto a la disponibilidad de recursos; tal como lo hace Uber o Airbnb. Por el contrario, la experiencia se basa en compartir valores a través de nodos completos; donde los usuarios gestionan sus propios datos sin necesidad de pasar por un punto de control que nos dificulta las regulaciones.

No es la misma experiencia entre páginas como la de Airbnb o la de couchsurfing, donde uno pretende rentabilizar mientras el otro obtiene una experiencia única con la socialización entre personas de diferentes culturas.

Caso similar sucede con Uber y Arcade city, el propósito de esta última es construir una red global de cooperativas de conductores locales; esta aplicación ya opera en algunas ciudades de EEUU, México, Taiwan y Filipinas. Es por ello que, en el caso de las primeras plataformas, se habla de un modelo de negocio basado en la economía colaborativa, más no quiere decir que lo sea.

Pero las webs centralizadas ofrecen ciertos beneficios que las otras no; pueden enriquecer las experiencias de los usuarios y los productores. Por ejemplo, un seguro de traslado, gestión de los sistemas de pago o un centro de resolución de conflictos. Ofertas que pueden ser emuladas por las plataformas descentralizadas pero que, en relación con el catálogo de los proveedores, puede decaer en cuanto a calidad de producto o servicio.

Lo interesante de esta plataforma de trabajo no solo es la rentabilidad que puede producir; sino también la competencia entre la oferta y la demanda, lo que estimula los diversos sectores de la economía. Asimismo, estimula el uso de nuevas tecnologías con la posibilidad de pagar con el criptoactivo de preferencia; o la creación de nuevos negocios que ayuden con la experiencia de intercambio digital.

En España ya han determinado los tres tipos de servicios más demandados: el primero es la compraventa de productos de segunda mano; el segundo, el que está relacionado con alojamientos  y el tercero con medios de transporte. No es gratuito que estas sean las aplicaciones con mayor promoción en el mundo entero.

No obstante, ante el éxito creciente que estas app obtienen se vuelven objeto de seguimiento por las leyes. Pues, en algunos países, no existe una regulación que se encargue de la parte empresarial como tal. En muchos casos, solo se rigen por las leyes de información o de servicios; pero pocos países establecen normativas para el comercio electrónico.

Por ahora, nos toca aprovechar los servicios que nos ofrecen; y sobre todo creer en la buena voluntad de la contraparte. Y si quiere ganar un dinero extra con recursos sencillos; pues el modelo de negocio basado en la economía colaborativa parece ser una buena opción.