La República Popular de China tiene un sistema de gobierno socialista, estructura que ha delineado sus diferentes aspectos tanto sociales como económicos. El mercado económico de China ocupa el segundo lugar en el listado de las economías más grandes del mundo en cuanto al Producto Interno Bruto nominal (PIB).

La mayoría de sus empresas pertenecen al Estado; algunas de ellas funcionan como monopolios que el gobierno maneja a conveniencia por pertenecer a sectores estratégicos. No obstante, la administración permite el comercio de empresas privadas en otros sectores; por lo que se ha decidido llamar a este sistema como “economía de mercado socialista”.

Crecimiento del mercado económico de China

Si bien el sistema político controla y protege la información que aporta el gobierno al Fondo Monetario Internacional; se ha notado un acelerado ritmo de crecimiento en sus mercados. Algunos analistas mencionan que los datos presentados por los entes oficiales no son reales; dada la uniformidad que han mantenido. Sin embargo, los mismos analistas advierten un cambio positivo en el comportamiento de compra de sus ciudadanos. Ante el sistema hermético, es casi imposible verificar la veracidad de los datos aportados por el gobierno ante el FMI.

Aún así, China es el país con mayor potencia industrial desde donde se procesan todo tipo de productos, desde textiles hasta tecnológicos. Del mismo modo, es considerado uno de los grandes exportadores de bienes para todo el mundo. Por ser uno de los países con más habitantes, su tasa de consumo también es muy alta.

Su principal aliado, aunque también competidor, son los Estados Unidos de Norteamérica. En el año 2013, su presidente, Xi Jinping estableció el “sueño chino” como una forma de referirse –y compararse con EEUU- a la estabilidad y crecimiento de la sociedad de ese país. Se espera que para el 2049 la nación alcance el máximo desarrollo posible.

Reforma de doble vía

Para lograr esta meta, China produjo una serie de reformas en la década de los setenta. A partir de  esta se estableció una filosofía que llamaron la “reforma de doble vía”; la cual debe sostener una seguridad social lo suficientemente fuerte como para darle confianza a las personas y un incentivo económico de igual proporción. A raíz de estas modificaciones China creó zonas económicas especiales, donde cada una establece un sistema de producción. Debido a la reforma de doble vía el sector agrícola fue tomado en cuenta como un modelo a seguir. La reforma fue tan exitosa que en 1992 ambas ramas se unieron para dar paso a un nuevo sistema económico que las integra.

Empresas estatales versus empresas extranjeras

El mercado económico de China se sostiene con un sistema de empresas públicas y privadas; las primeras llamadas danwei han sufrido grandes altibajos que han tenido serias repercusiones en la administración, siendo la empresa privada la que ha dado la cara. Para el año 2106 China tenía un excesivo endeudamiento con las empresas públicas; sin embargo, este sector solo ocupa el 22% de participación en la producción.

Por su parte, las empresas extranjeras o privadas ocupan una porción importante en el mercado económico de China; pues su mano de obra barata ha posicionado a la industria como el principal lugar manufacturero del mundo. El 41% de las exportaciones del planeta provienen de China; de empresas con capital extranjero donde la participación del Estado apenas es de un cuarto del total. El impacto del capital extranjero ha generado modelos de negocios que los chinos se han encargado de aprender y emular para  reproducir.

Las principales industrias han sido: por una parte la agrícola, que incluye la producción de arroz, papas, algodón, cereales y tés. Por otra parte, tenemos el sector manufacturero, minero y terciario.

En materia de minería lidera la producción y explotación de materiales que serán  para el uso de recursos energéticos o vinculados con piezas de la tecnología. Mientras que la industria manufacturera y de la construcción representan el 39,5% del PIB; superado solo por el sector terciario que representa el 52% del PIB nacional.

Sin embargo, este crecimiento ha generado, en contrapartida, el aumento de la deuda soberana de China. Esto sin contar con los problemas de contaminación del ambiente que sus industrias han ocasionado.

La gran paradoja que presenta el mercado económico de China es precisamente la expresada con sus trabajadores; una gran parte de la población tiene empleo, más su sueldos no alcanzan el dólar diario reglamentado para considerarlo un país sin pobreza.

La rivalidad que presenta el mercado económico chino con el estadounidense no es un asunto de ideología, aunque sí tiene una profunda raíz en los tratos políticos entre sus mandatarios. China por ser un país manufacturero tiene una gran cantidad de empresas que producen para la industria en EEUU. Las diversas declaraciones del presidente Donald Trump han puesto a prueba el comercio y las relaciones entre ambos países. El caso más reciente fue el producido con la importación de Soja de EEUU a China.

Como observamos, ambos países se apoyan económicamente aunque sus dirigentes se orienten por vías distintas de  pensamiento.