El primero en hablar de la especialización y división del trabajo fue Adam Smith; en su libro publicado en 1776, Una investigación y causa de la Riqueza de las Naciones. Claro está, las economías modernas no se pueden comparar con la vivida por Smith. Sin embargo, el autor intentó dejar una gran enseñanza  a los productores para lograr la máxima eficiencia.

En la actualidad, las economías dependen de la especialización de los individuos y de las empresas, los cuales se ven conectados por una extensa red de comercio. Las economías occidentales, así como también algunas orientales (los muy bien llamados Tigres Asiáticos); han disfrutado de un rápido crecimiento económico. El crecimiento se debe a la especialización, lo cual ha permitido a los trabajadores ser extraordinariamente productivos en determinadas ocupaciones, e intercambiar su producción por la mercancía que necesitan.

Definición de especialización y división del trabajo

Existe la especialización y división del trabajo cuando los individuos y países concentran sus esfuerzos en una determinada tarea; permitiendo a cada persona y país aprovechar al máximo sus calificaciones y recursos específicos. Uno de las máximas de la vida económica es instruir una división de trabajo, en vez de que mucha gente labore en múltiples tareas de manera mediocre. Es decir, dividir la producción en una serie de pequeños pasos o tareas especializados.

Ejemplos de especialización y división del trabajo

Un muy buen ejemplo sobre esto es el que realiza Adam Smith en su libro sobre la fabricación de alfileres. Él observó que si un solo hombre se encarga del proceso completo de los alfileres en una fábrica este no podrá fabricar más de 20 alfileres diarios. No obstante, si se dividen el trabajo en procesos sencillos, donde varios hombres se encarguen solo de una tarea en particular: como estirar el alambre, cortarlo o pulirlo; se podría llegar a producir hasta 4000 alfileres diarios, con un número no mayor a 20 personas. Otra gran innovación la tuvo Henry Ford al desarrollar líneas de producción para el ensamblaje de los automóviles. Esta idea ocasionó que el auto se produjera de forma eficiente, rápida y a un menor costo.

El capital y la tierra también están sumamente especializados; como los viñedos de California y Francia que se han tardado décadas en cultivar. La enorme eficiencia de la especialización hace posible la intrincada red de comercio entre las personas y los países que mencionamos anteriormente. Son muy pocas empresas las que producen un único bien acabado; la mayoría de las personas no hacen sino una minúscula parte de lo que consume. Quizá hagamos un trabajo que muchas personas no noten o ni siquiera entiendan, pero, a cambio de este trabajo especializado, recibimos suficientes ingresos para comprar bienes en todo el mundo.

La ganancia, la especialización y la división del trabajo

La hipótesis de las ganancias derivadas del comercio constituye una de las ideas fundamentales de la economía. Los individuos y los países tienden a especializarse en determinadas áreas y a intercambiar  lo que producen. La productividad ha aumentado en Japón debido a que se ha especializado en la fabricación de bienes manufacturados; tales como: automóviles y los bienes electrónicos de consumo. Asimismo, exportan gran parte de sus productos manufacturados para pagar las importaciones de materia prima.

En cambio, los países que han probado ser autónomos, produciendo la mayor parte de su consumo, descubren que esta es la vía que lleva al estancamiento. El comercio enriquece a los países, por tanto, aumenta el nivel de vida de todo el mundo.