Formar parte de la Unión Europea trae consigo muchos beneficios. Los países agrupados en esta asociación cuidan unos de los otros, mientras promueven el comercio internacional y las relaciones políticas. Sin embargo, con los beneficios también llegan las responsabilidades. Las naciones establecen reglas a las que todos deben cumplir, por un bien colectivo. Pero Italia ha decidido romper las reglas de la Unión Europea, y la tensión entre países comienza a sentirse.

Un acto de rebeldía ante la Unión Europea

Italia no se encuentra actualmente en su mejor momento económico. Atraviesa un estancamiento considerable, las cifras son bajas y no parece haber pronóstico de una mejora. Su productividad está en el mismo nivel que hace dos décadas.

Como si el pronóstico fuera poca cosa, en la última reunión, Italia rompió las reglas de la Unión Europea y pone a todos los miembros nerviosos. Con la presentación de su presupuesto para el 2019, el país evidenció la violación de algunas normas de la Comisión Europea, principalmente, las estipuladas en Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

Dicho pacto fue creado en una resolución del Consejo Europeo en 1997. Tiene la función de regular y supervisar las situaciones presupuestarias de los países miembros de la Unión Europea.

Con la creación de una moneda única: el euro; las finanzas públicas de cada país deben seguir ciertos lineamientos para evitar el desequilibrio del grupo. Mas Italia toma la osada decisión de pasar por encima del tratado, alegando necesaria esta irrupción.

¿Qué determina el Tratado de Estabilidad y Crecimiento?

Para entender qué violaciones reglamentarias está cometiendo el país, se deben entender las reglas y propósitos del Tratado de Estabilidad y Crecimiento, que más allá de ser un decreto arbitrario; busca el equilibrio de la Unión Europea

Al crearse una moneda única, por la cual distintos países se rigen; las normas para el éxito de la unión son necesarias y deben ser contundentes. El tratado propuso en un principio dos directrices claras:

  • Coordinación de las políticas económicas de los países miembros.
  • Constante observación y supervisión de la situación presupuestaria.

El segundo punto acordado es donde recae la falta de Italia. El presupuesto fue negado ante la Comisión; su desaprobación es totalmente aceptable dentro de los límites establecidos; y las naciones deben apegarse a las normas.

Ya en 1995, el entonces ministro de finanzas, Theo Waigel; expresó su preocupación por las naciones europeas del sur: España, Italia, Grecia o Portugal. Desconfiaba que estos países pudieran cumplir con las condiciones del Tratado de Maastricht.

Para lidiar con los inconvenientes que generan estos países, se decidió crear e implementar en Tratado de Estabilidad y Crecimiento, al que hoy Italia da la espalda.

Las preocupaciones que surgieron en aquella reunión del Consejo Europeo, están más vigentes que nunca. La severa crisis que sufre Grecia es un ejemplo claro, al que se le agrega la situación actual del país italiano.

No todo es mano dura por parte de la Comisión Europea; dentro del tratado existen cláusulas donde las transgresiones son permitidas. En situaciones de recesión económica, la junta no aplicará sanciones al país. Además, la forma como evalúan los problemas es cíclica; por lo que entienden que algunos problemas económicos son ajenos a la gestión de gobierno.

Italia rompe las reglas de la Unión Europea en busca de su compresión y flexibilidad. Es seguro que la nación apele a las cláusulas de consideración para salir de este apuro ¿Encontrará el perdón de las naciones vecinas? 

O se ajustan o los multan

En el presupuesto entregado por Italia el pasado octubre se revelaron algunas cifras que disgustaron. Según lo acordado, el país debía disminuir el déficit estructural en un 0,6%, pero los cálculos del presupuesto reflejan un aumento de un 0,9%.

La nación ya ha pasado por una situación similar en otras ocasiones y la Comisión fue flexible en aquella ocasión. Esta vez no dejará el inconveniente a un lado; de no cambiar el presupuesto se abrirá un expediente, que podría convertirse en una multa de millones.

En este documento, Italia rompe las reglas con respeto a la disminución de la deuda externa, estipulada en el Tratado de Estabilidad y Crecimiento; que se ubica en cifras muy elevadas, ya que representa aproximadamente un 130% de PIB.

Un “no” a los cambios solicitados

Los pactos y acuerdos por los que se rige la Unión Europea son claros, y el país que los incumpla entra en un proceso de observación, con posibilidades de sanción. Italia ya ha declarado que no piensa cambiar el presupuesto.

El ministro de finanzas italiano, Giovanni Tria, dejó claro que los cálculos hechos para el 2019 no cambiarán. Tria tiene fe en sus estimaciones. Se espera, por parte del gobierno, que la deuda pueda disminuir gracias al presupuesto planteado.

La Comisión Europea no tiene tanta confianza como los políticos italianos, y apela a la negociación con el país. Al ser un frente unido podrán solucionar las adversidades; pero si Italia rompe las reglas de la Unión Europea deja en evidencia que no trabaja a favor de la agrupación.

La UE explica que el presupuesto estimado no ayudará de ningún modo a la nación. Estima que la deuda crecerá, como ha sucedido; y que la economía italiana está en una situación muy delicada.

Los países que conforman la Unión Europea deben mantener el déficit en menos de un 3% de PIB. De lo contrario, se tomarán acciones. El Tratado de Estabilidad y Crecimiento busca el beneficio de todos los involucrados, pero debe ejercer mano dura contra aquellos países que desestabilicen la economía del conjunto. Italia rompe las reglas de la Unión Europea, pero es labor de la Comisión encausar con mano fuerte esta falta a los estipulados.

Las finanzas públicas ubicadas en la dirección correcta; dan como resultado la exitosa consolidación del euro. Una meta a la que la Unión Europea siempre apunta, y que se ha visto perjudicada por las constantes crisis que atraviesan los países involucrados.

A la espera de un veredicto

El problema se vuele un asunto nocivo para la credibilidad de toda la Unión Europea; quienes señalan que la situación económica de Italia los perjudica y atenta contra los planes de la Euro zona.

La economía del país ha estado estancada por años; los intentos por revivirla han sido poco efectivos. En el 2007 la deuda pública era de 99,8%. En el 2017 pasó a ser del 134,4%. Estas cifras asustan al grupo europeo; que asegura que todo se podrá resolver por medio del diálogo.

El gobierno tiene hasta el 13 de noviembre para tomar la decisión y comunicarla antes las autoridades pertinentes. Una multa por parte de la Comisión no solo deterioraría las relaciones entre países, también agravaría la crisis financiera que atraviesa la nación.

Italia rompe las reglas de la Unión Europea; un movimiento osado para un país que no tienen ventajas frente a los demás. Rechaza los acuerdos firmados en el Tratado de Estabilidad y Crecimiento, un pacto presupuestario esencial para la convivencia de naciones.