Diversas hipótesis de la crisis de los precios del siglo XVII

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La crisis de los precios dejó ciertos beneficios para la industria y abrió un camino para la Revolución Industrial y el capitalismo. Uno de los sectores más afectado fue el agrícola; surgiendo una suerte de aristocracia rural. Todo esto modificó la demografía y trajo otra serie de consecuencias sociales.
Crisis de los precios

En el transcurso de la historia, han sucedido una buena cantidad de eventos que han puesto en riesgo la economía. Antes de que ocurriera la gran burbuja económica francesa desatada por la Compañía de Mississippi ocurrió, en el siglo XVII, lo que la historia ha denominado como la crisis de los precios o la revolución de los precios.

Para ese entonces, el oro se usaba como moneda y material que estaba sujeto a la ley de la oferta y la demanda. Una vez descubierto el continente Americano, el oro, la plata y los demás metales preciosos que extraían de allí cambiaron el modo de vida de los europeos. Esto representó un proceso de expansión económico y social.

Rápidamente los precios aumentaron hasta 4 veces, proceso que se extendió por unos 150 años; sin embargo, no fue igual para todos los Estados ni con todos los productos. Pero, en algún punto los metales preciosos se convirtieron en algo común. Había tanto en el mercado que su valor disminuyó y la crisis de los precios comenzó.

Diversas perspectivas para estudiar el fenómeno

Muchos teóricos han analizado si el detonante real de la crisis de los precios fue realmente el exceso en la entrada de oro y plata, y si no se debió a otros factores. Keynes y Hamilton afirmaron que el flujo de estos metales activó el comercio pero depreció el valor de la moneda.

El resultado fue un rápido aumento de precios que ocurrió más expedito que los salarios; provocando, en algunos casos, los primeros pasos en el desarrollo del capitalismo. Es por ello que se considera que a partir de lo ocurrido en esta época es cuando se explica el término monetarista.

Visión monetarista

Los seguidores de la corriente monetarista asumen que, al momento de la crisis de los precios del siglo XVII, la economía funcionaba de manera muy parecida a como actualmente se maneja. Bajo un mercado que se mueve similar en la oferta y la demanda a la que vivimos ahora.

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No obstante, se debe reconocer que la penetración del mercado en la economía familiar era muy limitada; dos factores importantes a tomar en cuenta en esta época es el autoconsumo y la autarquía quienes imponían un estilo de vida y de consumo muy diferente al actual. La variable la imponía el impulso de la población, siendo este el principal factor en el aumento de los precios.

Pierre Vilar y Peter Kriedte: cuetionable marxismo

Pierre Vilar parte del gráfico establecido por Hamilton, donde analiza los datos generados por la subida de precios ocasionada por la llegada del oro y de la plata. La propuesta de Vilar es que se debe matizar la observación de estos datos.

El aumento de los precios en Europa no lo ocasionó la cantidad de minerales disponibles; sino los bajos costos de extracción en América, en contraposición con los presentes en las minas europeas. Una visión un tanto marxista pero que no deja de cuestionar un punto importante ¿fue la cantidad de minerales lo que desató la crisis?

Peter Kriedte tiene una postura similar a la de Vilar, asevera que la crisis de los precios no solo fue producto del ingreso del oro americano; por el contrario, la explotación europea debía tomarse en cuenta también.

Del mismo modo, Kriedte pone en tela de juicio la teoría cuantitativa del dinero expuesta por Hamilton; cuestiona que lo ocurrido durante el siglo XVII no fue un aumento proporcional, como tampoco ocurrió con la inflación.

Según los datos analizados por Kriedte los productos de primera necesidad son los que sufrieron un aumento considerable; mientras que los productos manufacturados presentaban una subida de precios moderada.

Pero la inflación en los productos de primera necesidad no ocurre solo por el efecto del oro y la plata en la economía; también depende de los rendimientos agrícolas. Estos tenían tendencia a la baja lo que ocasionó una disminución de la productividad.

Expuestas sus consideraciones, tanto Vilar como Kriedte concluyen que se debe matizar el concepto de revolución de los precios; pues mucho de lo ocurrido se originó antes de que la crisis estallara y que, según sus investigaciones, períodos de estabilidad ocurrieron durante ese tiempo.

Fischer y la ecuación que intenta explicar el fenómeno

En un intento de cuantificar lo ocurrido, Irving Fisher creó una ecuación que, de forma simplificada, explica el suceso así; el precio de los mercados por la cantidad de bienes intercambiados es igual a la masa de moneda circulante por la velocidad de circulación de la misma.

De modo que el costo de los productos es directamente proporcional al uso de la moneda por su velocidad de circulación e inversamente proporcional al trueque de bienes. Más esta hipótesis entra en contradicción al observar que la distribución de precios no era igual en todos los países. Inglaterra, Suecia, Italia y España experimentaron tasas de aumento anual muy diversas; lo que lleva a buscar explicaciones más allá del análisis monetario.

Ante tanta diversidad de opiniones es difícil establecer un enfoque general de la crisis de los precios; pues también afectó campos muy diversos, desde la economía hasta el pensamiento religioso. Muchos autores creen que solo fue una recesión prolongada, tal como apunta Morineau; otros a una reconversión excesiva y algunos más sostienen que fue un cambio brusco de carácter coyuntural.

¿Ventajas de la crisis de los precios?

Aunque la mayoría de autores asumen que fue un período lleno de dificultades; fue también una época de bastante progreso en varios aspectos. La perspectiva que se tenga de este fenómeno dependerá del autor con el que se trabaje; pues uno que otro ha llegado a afirmar que no existió crisis alguna durante el siglo XVII.

Italia, por ejemplo, se benefició de la reconversión industrial, pasando a la manufactura de la seda; transformándose en el principal exportador de Europa. Caso contrario a lo ocurrido en España. Reino Unido y los Países Bajos sostuvieron mejor este aspecto debido a la cantidad de mano de obra y material que habían acumulado.

Lo que sí es indudable es que la crisis de los precios dejó ciertos beneficios para la industria y abrió un camino para la Revolución Industrial y el capitalismo. Uno de los sectores más afectado fue el agrícola; el descenso llegó a un 17% en Europa Oriental, un 18% en Alemania y un 13% en Reino Unido. Aunado a esto se conformó un grupo poderoso que reclamaba la propiedad de las tierras; surgiendo una suerte de aristocracia rural. Todo esto modificó la demografía y trajo otra serie de consecuencias sociales.

Mayra Salazar

Mayra Salazar

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