Fernand Braudel nace el 24 de agosto de 1902 en Luméville en Ornois, Francia; y fallece el 27 de noviembre de 1985. Fue un notable historiador que promovió los efectos de la economía y la geografía en la “historia total”. Su objetivo estaba orientado a la integración de todos los elementos de las ciencias sociales.

Convencido por su padre de estudiar Historia, ingresó a la Universidad  de la Soborna (París) y en la École Pratique des Hautes Études (Escuela Práctica de Altos Estudios). En 1923, a la edad de veintiún años, Fernand Braudel consiguió el título de agregado. Luego, viajó a Argel a ejercer la docencia e, inmediatamente, empezó a preparar su tesis doctoral; esta versa sobre la historia diplomática y la política mediterránea de Felipe II de España. La preparación de este tomo se vio interrumpido por la llegada de la Segunda Guerra Mundial; sin embargo, su empeño no acabó, redactó el borrador durante los tres años que estuvo encerrado en un campo de concentración. El resultado es su gran obra El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II. En este libro, como en su trabajo en general, aborda la historia económica de Europa del siglo XV al XVIII.

Impuso una idea de la historia fundada en el estudio de los cambios muy lentos; en oposición al estudio de las fechas concretas, los acontecimientos o los nombres de las grandes personalidades. Su segunda obra monumental fue publicada en tres volúmenes con el título Escritos sobre la historia, vida material, economía y capitalismo de los siglos XV y XVIII.

El historiador creó la VI Sección de la Escuela Práctica de Altos Estudios de París, especializada en ciencias sociales, en colaboración con Lucien Febvre. A la muerte de este se hizo cargo de la institución. También fundó, junto con Marc Bloch, los Anales de historia económica y social, publicación que presidió por un tiempo. Fernand Braudel, como director de la revista Annales, consiguió que su modo de entender la práctica de la historia se generalizara en las universidades francesas; y se exportara a un buen número de países europeos y latinoamericanos.

El trabajo de Braudel centra su atención en lo que se conoce como una ruptura epistemológica en las ciencias sociales; por lo que procura generar nuevas propuestas en el campo. Es así como con Fernand Braudel la historia cambia de objeto; pues al hacer más amplia la temporalidad de la historia sustituye al tiempo rápido del acontecimiento por el tiempo largo de la vida material.

De esta manera, la perspectiva que adopta Braudel lo lleva a contar una historia que no sólo recurre a los testimonios; sino que ahora se reconoce en la geografía, la economía, la antropología, la sociología. Coloca en el escritorio del historiador nuevas disciplinas como si fueran nuevas herramientas para trabajar; insertando a las ciencias sociales en la historia.

Roger Bartra sostiene que Fernand Braudel insistió en la necesidad de hacer una nueva historia, diferente a la historia convencional. Una historia separada de las tradiciones decimonónicas, basada en la comprensión de los ciclos largos y en una mayor atención a la geografía, las relaciones sociales y culturales; así como las estructuras económicas. Braudel reflexiona sobre una suerte de estructura terciaria; la cual está sometida a distinta aceleración evolucionista estudiada en relación con los flujos demográficos y las diferentes actuaciones políticas del momento.

En su famoso artículo Historia y ciencias sociales: a largo plazo (1958); rechaza el breve momento de los hechos que considera que divide las ciencias humanas. Asimismo, en él realiza un homenaje a Karl Marx; quien, a su juicio, fue el primero en crear un modelo científico unificador de una larga duración histórica.

Gracias a sus diversos aportes y colaboraciones a la diversidad de la historiografía europea; Fernand Braudel perteneció a la Academia Francesa desde 1983 hasta su muerte.