Las fallas del mercado son aquellos factores que entorpecen esa teoría idílica de la competencia perfecta. Las más relevantes son la competencia imperfecta, las externalidades y la información imperfecta.

La competencia imperfecta

Cuando una empresa tiene poder de mercado en un determinado sector, por ejemplo, posee un monopolio por causa de un medicamento patentado o una licencia para el suministro local de electricidad; esta puede cobrar un precio superior a su costo marginal. Los consumidores compran una cantidad menor de estos bienes que, en condiciones de competencia perfecta, podría disminuir su satisfacción. Esta sería una demostración de ineficiencia, una de las causas de la competencia imperfecta y, a su vez, una de las fallas del mercado.

Las externalidades

Cuando no se incluyen en los precios de mercado algunos efectos secundarios de la producción o del consumo sobrevienen las externalidades. Algunas de estas pueden ser el humo dañino o los desechos tóxicos que produzca una empresa; esto traería daños a las viviendas vecinas y a la salud de la población. Si la compañía no retribuye los efectos nocivos que genera, el nivel de contaminación disminuirá el bienestar de los consumidores.

No debemos asumir como negativas todas las externalidades, algunas traen beneficios a la comunidad; por ejemplo, las actividades que generan conocimiento. Un caso conocido es el de la reprografía, su inventor, Chester Carlson se hizo millonario. No obstante, la ganancia monetaria es diminuta ante los beneficios que trajo esto para las secretarias y los estudiantes de todo el mundo; ahora estas personas tienen la posibilidad de ahorrar miles de horas de fatigoso trabajo.

Otra externalidad positiva es la que se deriva de los programas de salud pública; como la vacuna contra la viruela, el cólera o las fiebres tifoideas. Las vacunas no solo protegen a quien la recibe directamente sino también al resto de personas que corren el riesgo de contagio.

La información imperfecta

La mano invisible supone que los compradores y vendedores tienen total información sobre los bienes y servicios que compran y venden. Se supone que las empresas conocen todas las funciones de producción en su industria. En teoría, los consumidores deberían conocen la calidad y los bienes de la empresa. Sin embargo, es evidente que la realidad está muy alejada de ese mundo idealizado.

En necesario saber en qué medida son nocivas las desviaciones con respecto a la información perfecta. El resultado, en algunos casos, es una pérdida de eficiencia escasa. Apenas nos veríamos perjudicados si compramos un helado de arequipe o algo más dulce; o si no conocemos la temperatura exacta de la cerveza de barril. En otros casos la pérdida es grave. Una de las importantes tareas del Estado es identificar las áreas en las que la falta de información es significativa desde el punto de vista económico (como los medicamentos) y encontrar las soluciones adecuadas.

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