El monopolio tiene su origen etimológico del griego y significa un vendedor (mono= uno y polista = vendedor). Lo podemos considerar como el caos extremo de la competencia imperfecta. El monopolista es el único productor de su industria; a su alrededor no existen otras empresas que produzcan bienes sustitutos.

Actualmente es raro encontrar a un verdadero monopolista, la mayoría existe porque goza de algún tipo de protección del Estado. Por ejemplo, una compañía farmacéutica descubre un nuevo fármaco; así que recibe una patente que da el control monopólico de producirlo durante años. Otro ejemplo es el de una empresa local de servicios públicos que posea una licencia para suministrar agua; o que sea la única empresa a la que el gobierno le permita extender una red de cables por la que el Estado proporcionaría telefonía fija.

Los monopolios deben permanecer atentos a la posibilidad de que aparezcan potenciales competidores. La compañía farmacéutica se podrá encontrar con un rival que producirá un fármaco parecido. Por su parte, las compañías telefónicas que eran monopolista hace 15 años; ahora deben vérselas con los teléfonos celulares. A largo plazo, ningún monopolista está totalmente a salvo de los ataques de los competidores.

Mercados en monopolio

Un mercado monopólico es ineficiente y provoca una pérdida de bienestar social. Ya que en él, la cantidad ofrecida de un bien o servicio es menor a la que existe en un mercado de competencia y su precio es mayor. Por esta razón, algunos gobiernos han facilitado el surgimiento de organismos reguladores; cuya función es vigilar que las empresas no incurran en prácticas monopolistas.

En México, por ejemplo, existe la Comisión Federal de Competencia (CFC); que, con base en la ley general de competencia, se encarga de prevenir y eliminar las prácticas monopolísticas. Aquellas que restrinjan el funcionamiento eficiente de los mercados, además de proteger el proceso de competencia y libre concurrencia.

Aún cuando existen instituciones que se dedican a prevenir estas prácticas, como la CFC; observamos en el mercado algunas compañías que siguen realizando prácticas contrarias a la libre competencia. Tal es el caso de teléfonos de México (Telmex), empresa que enfrentó un proceso de investigación por presuntas prácticas de monopolio. Según la resolución de la CFC, la investigación de este caso comenzó a finales de 1999; cuando el organismo descubrió que, mediante el Plan Lada Ahorro 2000, la empresa había ofrecido descuentos y tarifas congeladas en los servicios de larga distancia nacional e internacional.

En su investigación de oficio, la comisión explicó que Telmex, al ser el único operador con redes de cobertura nacional, era quien ofrecía a sus competidores los servicios de interconexión. Por esta razón, al comprobarse que la empresa había establecido tarifas a sus consumidores finales que eran menores a las de sus competidores; se concluyó que la empresa enfrentó costos menores a los reales, propiciando una competencia desleal.

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