Los términos de corto y largo plazo son muy frecuentes cuando nos enfrentamos a funciones económicas. Muchas de estas pueden tener su propia definición o tiempo establecido en lo que respecta a instituir un corto y largo plazo. Pero, en principio, nos interesa definir el concepto más general: a qué nos referimos cuando hablamos de corto y largo plazo cuando nos referimos a las funciones de producción.

En la producción no solo se exigen factores como el trabajo, la tierra y el capital, sino también el tiempo. Por ejemplo, una línea del metro de la ciudad no se construye de la noche a la mañana; sin embargo, su realización puede durar décadas. Del mismo modo, los agricultores no pueden cambiar de cultivo en mitad de temporada.

Para tomar en cuenta el papel que desempeña el tiempo en la producción y en los costos que esta conlleva, diferenciamos los dos periodos. El corto plazo, es aquel lapso en el cual las empresas pueden ajustar la producción alterando los factores variables; como las materias primas y el trabajo, pero no los factores fijos como el capital. El largo plazo es un tiempo suficientemente extenso como para que se puedan ajustar todos los factores, incluidos el capital.

Ejemplos prácticos de los plazos

Veamos un ejemplo, imaginemos cómo podría responder la producción de cemento a las variaciones de la demanda. Supongamos que la empresa “Anita Cementos” está utilizando el 72% de su capacidad de producción. De pronto, aumenta la demanda de cemento debido  a la reconstrucción de un país que pasó por la tragedia de un terremoto. Para ajustar la producción al aumento de la demanda de cemento, la empresa puede elevar la misma aumentando las horas extras; contratando más trabajadores o utilizando con mayor intensidad sus plantas y maquinarias. A los factores que se incrementan en corto plazo se denominan factores variables.

Ahora bien, supongamos que la demanda de cemento persiste durante un largo periodo, digamos, durante varios años. “Anita Cementos” examinaría sus necesidades de capital y decidirá si incrementa su capacidad productiva. En términos generales, podría evaluar todos los factores fijos; es decir, aquellos que no pueden alterarse a corto plazo debido a temas físicos, a contratos o cualquier otra eventualidad que no permitan modificar dicho elemento de manera casi inmediata. El periodo en el cual es posible ajustar todos los factores, los fijos y los variables, se denomina largo plazo. En el caso de que se puedan ajustarse todos los factores, la cantidad total de cemento es mayor y el nivel de eficiencia puede aumentar.

La producción eficiente exige tiempo y factores convencionales como el trabajo. Distinguimos dos periodos en este análisis: los de producción y los de costos. En conclusión, el corto plazo es el periodo en el que solo pueden ajustarse algunos factores, los variables; tampoco es posible modificar o ajustar totalmente los factores fijos, como la planta y el equipo. Mientras que, el largo plazo es el periodo en el que la empresa puede alterar todos los factores.

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