Hay conceptos que se han instaurado en la mente del colectivo, no dudamos en valernos de ellos para describir situaciones de la vida diaria, sin preguntarnos si hoy en día tendrían vigencia aún y son aplicables a los mismos casos. El ejército industrial de reserva es uno de esos términos que vale la pena revisar de vez en cuando, no porque su uso haya dejado de tener valor; al contrario, pero las nuevas formas de desarrollo humano requieren un examen de sus aplicaciones.

El ejército industrial de reserva es una idea que Karl Marx desarrolló, para hablar de aquellas personas que no formaban parte de la población laboralmente activa; es decir, los desempleados.

Una situación de desempleo se puede generar por distintos motivos; sin embargo, la consecuencia directa sobre el individuo siempre será la motivación para encontrar un trabajo. Las nuevas tecnologías han demostrado la intención de trabajo de las personas, quienes, tarde o temprano, desempeñan alguna labor para subsistir. Es el caso de los conocidos freenlancer. Personas que trabajan de modo independiente para una cartera de clientes, adaptando su tiempo, creatividad y servicios a las exigencias del contratante. Ante este rol, el concepto de ejército industrial de reserva debe prestar atención.

Ejército industrial de reserva siempre presente

En momentos de crisis, lo más común es que las empresas realicen recorte de personal; dejando sin ingresos periódicos a un grupo de personas que comienzan a formar parte del ejército industrial de reserva. Estas personas quedan a la espera de que nuevos puestos de trabajo se abran para conseguir sustento. Muchos de ellos, desesperados, aceptan salarios muy bajos o en condiciones de trabajo precarias.

El capital ejerce un control sobre los precios si la oferta de trabajo es muy alta. Todos se disputan los empleos al verse en la urgencia de conseguir algún ingreso. De modo que las compañías se valen de ello para establecer las condiciones que más les favorezcan.

Un ejército de desempleados permanente ronda por el mundo, en mayor o menor grado; según el país y su economía. Este grupo de personas se considera una herramienta a la disposición de los empleadores. Después de superar la crisis recurren a ellos para aumentar la producción y generar más beneficios.

Desempleado frente a la crisis

Las formas de trabajo tradicionales han generado descontento en la población. Las constantes crisis financieras, a lo largo de los años, aumentaron las filas del ejército industrial de reserva en distintos países. Un ejército de este tipo no es necesariamente estático. Cuando las situaciones económicas de un país son en extremo negativas, los desempleados recurren a otros países para conseguir sustento y calidad de vida.

Del mismo modo que el grupo de desempleados emigra a economías más estables, estas últimas recurren a otros países para conseguir mano de obra a menor costo. Esta tendencia ha ocurrido en los últimos años en el plano digital. Las empresas buscan trabajadores independientes de países en crisis por medio de plataformas web, con la intención de disminuir costos.

Aunque mal paguen

El sistema que rige el mundo, tiene una tendencia a vivir periodos de crisis cada siete u ocho años. En estos momentos los despidos son mayores; para, luego, en las situaciones de alza recurrir al ejército industrial de reserva. Buscan mano de obra barata entre los desempleados, ya que estos no se pueden dar el lujo de rechazar trabajos, aunque sean mal pagados.

El transcurrir de los años ha demostrado que el ejército industrial de reserva es necesario para el capital. En el momento necesario se recurre a él para satisfacer una demanda específica, cuando no lo requieren más se libran de ellos, pero siempre con la idea de utilizarlos para una próxima ocasión.

Un buen ejemplo para explicar la necesitad del ejército industrial de reserva en este sistema capitalista es la situación actual de China. El país asiático ha experimentado un crecimiento de producción enorme, el mercado no se da abasto y se ven en la tarea de buscar nuevas fronteras para sus productos. Con nuevos mercados internacionales deben contratar mano de obra al menor costo posible ¿Dónde la encontrarán? En el ejército industrial de reserva fuera de China, allí pueden obtener obreros más baratos para sus nuevas fronteras productivas.

Asimismo, en los últimos años existe una tendencia a buscar mano de obra latinoamericana; en países donde la tasa de desempleo es muy alta, y las personas necesitan formas de subsistir. Un proceso que deja en evidencia cómo la acumulación de capital crea un ejército de desempleados; una herramienta que no parece generarle incomodidad al desempleo o al subempleo.

Un “no” a más trabajos, “sí” a mejor calidad laboral

Aunque parezca que el problema recae en la poca oferta de trabajo, no es así. Una tasa alta de empleo no garantiza riqueza en un país. Guatemala, México y Bolivia presentan un porcentaje alto de trabajadores activos, pero la calidad de los oficios no es necesariamente la mejor. El trabajo informal, sin seguridad laboral y en condiciones precarias abunda.

El ejército industrial de reserva no son solo personas que perdieron su trabajo; o que no han podido encontrar otro. También se incluyen a trabajadores informales, mendigos, prostitutas, entre otros. Dentro del grupo hay distintas capas, personas que buscan subsistir como sea posible en un sistema que los ha dejado fuera. Incluso en los trabajos de la era digital, donde algunos países de América latina cobra los salarios más bajos en la actualidad.

Un nuevo panorama

El mundo estuvo regido muchos años por los trabajos tradicionales, y una buena parte de los medios de subsistencia crean una mala relación con los trabajadores. A eso se le suman las constantes crisis que atraviesan los países; y da como resultado un descontento en la población hacia los trabajos tradicionales, en especial, las personas más jóvenes.

Gracias a las nuevas tecnologías, a la era digital y el descontento a los empleos comunes; hay una creciente tendencia a los trabajos freelance. Las personas buscan nuevas fuentes de ingreso para subsistir, o nuevas maneras de desarrollarse profesionalmente. Los trabajos de este tipo aportan libertad y una cierta independencia.

Se entiende al trabajador independiente de la era digital como aquel que produce conocimiento, información y contenido de algún modo. Son aquellas personas que realizan alguna actividad de este índole con el objetivo de ser remunerado.

La era digital busca una teoría

Evaluando este tendencia de la era digital, vale la pena preguntarse si los denominados freelancer; son considerados parte del ejercito industrial de reserva. En la teoría son personas que no han sido empleadas por alguna compañía de forma fija. No poseen seguro social, ni lo beneficios de un contrato laboral común.

Muchos freenlancer recurren a trabajos por encargo al estar desempleados, otros por elección propia rehuyendo a la explotación laboral. Sin embargo, algunos consideran pertenecer a esta categoría como un trabajo en sí, no una condición temporal.

El ejército industrial de reserva; se define por ser el grupo de personas desempleadas de las que se hace uso en el momento preciso. Un grupo que está bajo las reglas de la oferta y la demanda salarial; es decir, si alguien está dispuesto a hacer el mismo trabajo por menor precio es seguro que esta último sea quien se quede con el empleo.

De igual forma sucede con los freelancer; se postulan a través de plataformas en Internet en los que ofrecen sus servicios y una persona escoge al mejor postor. Por lo general, quien proponga el presupuesto más bajo.

Los trabajadores con mayor libertad, gracias a la era digital; siguen estando subordinados a los pedidos de un cliente/patrón y a la necesidad del capital para usarlos en momentos justo. Muy similar a la forma en que se opera con el ejército industrial de reserva. Pero los trabajadores libres de la tecnología, no se ven a sí mismo como desempleados, sino como independientes.

La tecnología ayuda a dar pasos pequeños a la independencia laboral

Marx decía que los avances tecnológicos regresarían al hombre a tomar el poder sobre sus herramientas de trabajo; y a formar parte directa del proceso productivo. Hoy en día es una realidad tangible con las actividades asociadas a plataformas digitales.

El ejército industrial de reserva sigue siendo un término aplicable a la actualidad, pero se deben evaluar los distintos cambios que se han dado en la forma de trabajo. Si bien el freelance cumple con la mayoría de las características para ser reclutados por el ejército, produce incomodidad mantenerlos dentro de él.

La era del 2.0 ha creado un sistema que apunta a mayor libertad e independencia financiera, con respecto a la forma en que las personas subsisten; pero sigue estando subordinado al modelo capitalista. Los modelos de producción están mutando a espacios distintos que aún no calzan del todo en un concepto exacto. Cuando el crecimiento novedoso se asiente, se podrá evaluar la forma de identificarlos y clasificaros del todo.

La constante transformación de la era digital obliga a las personas a adaptarse rápidamente a los cambios. Las teorías van detrás de ellas tratando de dar una explicación. El ejército industrial de reserva deberá estar preparado para reclutamientos; también para excluir a persona que aún no entran en algún molde laboral establecido. Nuevas prácticas requieren nuevas reglas, o una revisión de las antiguas.