Las empresas, Estados o sociedades están en la obligación de lograr los mayores beneficios posibles en el desarrollo de sus prácticas. Para ello es necesario que tomen en cuenta nociones o conceptos importantes. No se puede alejar la práctica de la teoría; al actuar sin unos objetivos claros las compañías tienden a fracasar. De allí que el concepto de eficiencia en la asignación deba estar presente.

La eficiencia debe ser una meta

La eficiencia es un término conocido por todos, denota el equilibrio de las partes involucradas para lograr un resultado ideal, o con la mayor cantidad de beneficios; causando el menor efecto negativos posible al entorno. Al alcanzar esta meta se consigue la equidad.

Cualquier empresa o sociedad busca, de algún modo, lograr la equidad. Para ello, debe tomar en cuenta muchos factores; dentro de estos, uno de los más importantes es la eficiencia en la asignación.

Eficiencia económica

En la economía la eficiencia tiene un uso similar al de los demás campos. Se trata de producir la mayor cantidad de bienes con el menor coste posible. Es decir, que se alcancen más beneficios con una menor utilización de los recursos. o con poca inversión.

Cada institución tiene un sistema particular que la ayuda a conseguir mayores beneficios; usando la menor cantidad de recursos. Es vital para su correcto funcionamiento, que apliquen estrategias tomando en cuenta este concepto. En él se incluyen otras categorías que deben combinarse.

Para dar con los mejores resultados es necesario combinar la eficiencia en la asignación, o asignativa, y la técnica. La primera consiste en generar importantes beneficios a medida que se producen la menor cantidad de pasivos que sea posible. Mientras que a eficiencia técnica se refiere a la obtención de los mejores beneficios para la empresa, con los recursos disponibles en el país; sociedad o empresa.

Puede ser confusa la diferencia entre una y otra categoría; ya que en ambas se persigue lo mismo: la equidad. Cuando se habla de eficiencia técnica se involucran principalmente los costos de los recursos ya impuestos por lo natural o la sociedad. Para que exista una reducción en los costes de producción los factores deben tener un mayor rendimiento; de modo que se utilice una menor cantidad, es decir, se trabaja con lo que se tiene.

La eficiencia en la asignación

Los sistemas internos de la empresa logran esta reducción de los costos gracias a la eficiencia técnica. Entonces, ¿dónde queda la eficiencia en la asignación? Esta se refleja en la forma como los factores productivos se desarrollan basándose en los precios.

Los precios de venta son fijados por medio de los procesos productivos, aquellos que sean mejor para la entidad. De esta forma se alcanza la eficiencia en la asignación. Podemos definir esta última como la relación que ocurre entre la cantidad de recursos que se destinan a la creación de un bien y su producción; por tanto se genera un menor coste, por ende, menores precios que atraen al consumidor.

La eficiencia en la asignación como estrategia

Más que un concepto, se trata de una estrategia que las empresas pueden tomar para alcanzar sus logros. Cada sistema tendrá aspectos negativos y positivos que dependerán de muchos factores. Pero lo que se intenta conseguir es que los precios sean iguales, o lo más cercano, al coste marginal.

Otro concepto importante cuando se habla de eficiencia, es el propuesto por Vilfredo Pareto. Quien menciona la dificultad para alcanzar una eficiencia en la asignación plena y equitativa, sin que exista derroche o recursos no distribuidos.

Cuando se logra una asignación, llamémosla plena, donde ningún individuo es afectado negativamente por la mejoras de otro se habla de eficiencia de Pareto. Sin embargo, se puede alcanzar eficiencia en la asignación, si los beneficios para uno son mucho mayores que las pérdidas generadas para el otro.

La sociedad es la encargada de que su administración busque que la asignación sea la mejor; tanto para el consumidor como para la empresa. Esto se logra haciendo no solo lo correcto, sino también lo mejor; reduciendo costos, tiempo y recursos. Es por ello que debe plantearse la teoría como una estrategia aplicable a la práctica y así llegar al equilibrio.

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