El déficit fiscal financiado monetariamente crea las condiciones  que generan la inflación. Para llegar a esta condición el mercado tuvo que pasar por una serie de situaciones; si se estaba bajo un tipo de cambio fijo, el déficit se financiaría imprimiendo moneda. Esto traería como consecuencias la pérdida de reservas internacionales; mientras queden reservas, el tipo de cambio puede permanecer fijo y el país puede evitar la inflación. Sin embargo, si el déficit persiste y se agotan las reservas; el banco central no tiene más opción que devaluar o hacer flotar el tipo de cambio. El derrumbe de un tipo de cambio fijo suele venir acompañado de condiciones políticas poco usuales y de una sensación de crisis. El colapso de un sistema de tipo de cambio fijo se conoce como la crisis de la balanza de pagos.

El déficit fiscal financiado monetariamente lleva a un incremento en la oferta de dinero nominal. A medida que el banco central adquiere los bonos de tesorería, emitidos por el gobierno para cubrir su déficit, a precios y tasa de interés dados; genera un exceso de oferta monetaria. Lo que provoca la depreciación del tipo de cambio; a medida que las familias tratan de convertir en activos externos parte de sus saldos de dinero no deseados.

Al no disponer de reservas el banco no puede intervenir para detener la depreciación; si rige la paridad del poder de compra, la depreciación del tipo de cambio lleva al aumento de precios de la misma tasa. Cuando se pasa a un tipo de cambio flotante el gobierno ya no puede tomar préstamos, como tampoco dispone de reservas de divisas. De modo que, la manera de financiar el déficit es creando dinero; ante esta situación el valor real del déficit pasa a ser ahora el valor real de la oferta monetaria. Este cambio en la oferta monetaria tendrá a generar inflación.

Bajo tipo de cambio flotante, el déficit fiscal financiado monetariamente resulta en inflación. De este modo, crea un nexo entre la magnitud del déficit y la tasa de inflación. Cada déficit conduce a una tasa de inflación dada.

Puesto que el banco no cuenta con un stock de reservas para financiar el déficit; la única manera de financiarlo es creando dinero. Bajo esta circunstancia, el valor real del déficit será igual a la variación de la oferta monetaria por lo que queda definido como:

Esta variación tenderá a generar inflación y modificará un poco esta ecuación. A partir de ella se puede establecer el lazo entre la tasa de inflación y el déficit fiscal; para esto la reescribimos como:

Ahora bien, si sabemos que M=PQ/V y, a su vez, sabemos que el DEF no cambia periodo tras periodo; así como tampoco lo hace Q y V es constante, podemos reemplazar Además de simplificarlo como , multiplicando por  ; de ese modo, podemos reescribir la función como: 

Lo anterior se realiza para poder utilizar la definición de inflación      y el hecho de que  ; esto con el fin de poder escribir la ecuación de la siguiente forma:

Esta última ecuación refleja de forma clara como un déficit fiscal financiado monetariamente está relacionado directamente con la ecuación; por ende, el déficit más alto está acompañado de mayores tasas de inflación.