Crack de 1929, el comienzo de una larga crisis financiera

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El Crack de 1929 fue el inició de la Gran depresión. Se originó después de un periodo de crecimiento económico acelerado que trajo muchos beneficios económicos y riquezas a Estados Unidos.
crack de 1929

En la historia económica han ocurrido grandes catástrofes que vienen de un país y afectan a toda la población. La economía mundial es una red interconectada, difícilmente lo que pase en una nación es ajeno en su totalidad a otra. Los estragos de las caídas financieras se hacen notar y hoy en día no se olvidan. Así fue el caso del Crack de 1929 que sucedió en Estados Unidos.

Crack de 1929, rápida y dolorosa caída

Estados Unidos nunca olvidará el fatídico periodo del crack de 1929. Hubo pérdidas de empleo masivas, clausura de empresas y bancos que declararon su quiebra. Asimismo, la bolsa experimentó la caída más fuerte de la historia; y no se recuperó hasta muchos años después.

Después de la Primera Guerra Mundial Estados Unidos se convirtió en la nación prestamista del mundo. El país se jactaba de abundancia financiera y de un clímax económico nunca antes visto. La victoria de la guerra los posicionó como campeones bélicos y económicos. Comenzaron los felices y locos años 20, días de abundancia y exceso; con lo que apareció también el consumismo.

Todo prosperaba y era difícil ver que el sueño americano podría acabar. El consumo, como nunca se había visto, trajo consigo la compra en cuotas o crédito. Las personas gastaban dinero que no tenían para adquirir los productos más nuevos.

La forma de vivir de los americanos se convirtió en un modelo para otros países. Su opulencia y riqueza era digna de admirar e imitar. Su abundancia económica seducía a cualquiera. Se creó no solo un formato financiero, apareció la cultura que identifica a Estados Unidos hoy en día, un estilo de vida que representa a la nación.

El estrellato de la bolsa de valores

Algunos expertos notaron que el auge financiero volvía a las personas propensas al ahorro, o a la inversión. Pudieron notar este fenómeno gracias a los bonos de guerra emitidos por el Estado y que cualquier ciudadano podía comprar. Los llamados “bonos de libertad” eran inversiones que las personas hacían con la confianza en que su dinero sería devuelto y multiplicado.

Esta tendencia a la inversión causó interés en Charles Mitchel, quien comenzó a ofrecer bonos financieros, considerados de bajo riesgo y muy confiables. Los individuos compraron sin parar acciones, y la bolsa experimentó un aumento enorme.

Ahora cualquiera podía participar en la bolsa y obtener ganancias. De este modo, nacieron los corredores y sus correspondientes agencias, desde donde asesoraban al público sobre sus acciones.

Las inversiones podían hacerlas desde personas con trabajos menos cualificados hasta millonarios. Se abrió Wall Street para todos. Las acciones tenían gran demanda por parte del público que las adquiría casi como caramelos; sin saber en realidad su valor, o si el dinero volvería. Un consumo desmedido se experimentó en la bolsa de valores.

Caída de la bolsa de Nueva York

Los ciclos de extrema abundancia, usualmente, están seguidos por periodos de crisis financiera. El consumo en los mercados era cada vez mayor, y muchas veces los beneficios empresariales de las acciones compradas no subían. Es decir, no había una representación real del valor de una acción. La especulación entró en auge y todos querían participar. Nadie veía venir una crisis como la de Crack de 1929.

Sin embargo, fuera de la embriaguez del exceso económico; Paul Warburg advirtió que este periodo de inflación de los precios podría traer consecuencias graves para la economía. Warburg anticipó el crack de 1929, pero fue ignorado y en el mismo año de su anunció ocurrió lo impensado.

El 23 de octubre de 1929 la bolsa de valores sufrió una caída del 7%. No había pasado nada igual hasta entonces. Los banqueros creyeron que fue una mala racha. Al día siguiente, conocido como “jueves negro” hubo una fuerte ola de ventas de acciones, aproximadamente 1 millón de títulos se lanzaron al mercado.

La gente temía por su dinero, algunos habían apostado todo a esta tendencia financiera. El pánico corría por las calles de Nueva York. Los banqueros decidieron inyectar dinero a la bolsa para ganar la confianza del público. Sus medidas funcionaron por un corto tiempo, pero el 29 de octubre de ese año la bolsa se desplomó y tocó fondo.

El Crack de 1929 arrasó con todo a su paso. Las personas perdieron todo, y muchos se suicidaron al verse sin un centavo. Cerraron o quebraron aproximadamente 4.200 bancos, se produjeron 15 millones de desempleos y la producción industrial disminuyó en un 50%.

La inversión de 30 millones de dólares por parte de las entidades bancarias no funcionó. La crisis se esparcía sin control y no parecía existir una solución.

La Gran Depresión

El consumo desmedido, y el crecimiento apresurado causaron estragos. El asombro rondó por todo Estados Unidos, las consecuencias eran increíbles. Se perdió más dinero que el invertido en la Primera Guerra Mundial. El sueño americano se volvió pesadilla. El dinero prestado para vivir no se pudo recuperar, demostrando que la sociedad a crédito puede ser altamente peligrosa si está ligada al consumo extremo.

El Crack de 1929 trajo consigo la conocida Gran Depresión; una crisis mundial que duró aproximadamente 11 años. Afectó a grandes potencias mundiales y dejó huella en una sociedad que desconfió muchos años del mundo financiero.

Yamil Alfonzo

Yamil Alfonzo

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