El costo de oportunidad se define como lo que uno pierde cuando toma una decisión económica. También se le conoce como el valor de la mejor opción no realizada. Por ejemplo: para un estudiante que se matricula en la universidad, su costo de oportunidad no es su manutención sino el dinero que podría estar produciendo si dedicara las horas de estudio al trabajo.

El costo de oportunidad es especialmente importante cuando se analizan transacciones fuera del mercado; como medir el valor de una carretera o de un parque. Incluso, la asignación del tiempo del estudiante puede utilizarse explicando el concepto de costo de oportunidad.

El concepto de costo de oportunidad explica por qué los estudiantes ven más televisión la semana posterior a los exámenes que la anterior. Ver la televisión justo antes de un examen tiene un elevado costo de oportunidad para el estudiante; pues el uso alternativo del tiempo (que dedicaría a estudiar) adquiere un elevado valor en lo que se refiere a mejorar las calificaciones. Después de los exámenes, el tiempo tiene un costo de oportunidad menor.

Ejemplos de costo de oportunidad

Supongamos que el gobierno quiere buscar petróleo en la costa. Pero surge una oleada de protestas porque en realidad el costo de oportunidad podría ser muy elevado. Pensemos, si por un fallo las perforaciones provocan manchas negras que afecten las playas; podríamos decir que se disminuye el valor recreativo del mar. En este sentido, el costo de oportunidad podría no ser fácil de medir; pero es tan real como el valor del petróleo que se encuentra debajo de las aguas.

Las decisiones de las empresas también tienen un costo de oportunidad. Esto no necesariamente se refleja en las cuentas de pérdidas o ganancias de la compañía. En general, la contabilidad de las empresas solo incluyen las transacciones en las que el dinero cambia de manos. En cambio, el economista siempre trata de rasgar el velo del dinero para descubrir las verdaderas consecuencias que se encuentran tras los flujos monetarios; para así calcular los verdaderos costos de recursos de una actividad. Por tanto, incluye todos los costos, reflejen o no transacciones monetarias.

Hay varios costos de oportunidad importantes que no se asientan en la cuenta de resultados. Por ejemplo, es usual en las pequeñas empresas que la familia no se incluya como costos contables. La contabilidad de las empresas tampoco incluye un costo de capital por las aportaciones financieras del propietario; ni los daños que causa al ambiente la compañía que no se preocupa por tirar residuos tóxicos en el agua. Sin embargo, se trata de verdaderos costos desde el punto de vista económico.

Los costos comprenden, además, los gastos monetarios explícitos. Es necesario considerar los costos de oportunidad que se derivan del hecho de utilizar los recursos para fines diversos a su propósito original.