Un mercado de competencia perfecta se refiere a un mercado de precio aceptante; tanto para los consumidores como para los productores. Esto significa que ninguno de los dos tiene las condiciones necesarias para influir en el precio del producto. Una empresa perfectamente competitiva vende productos homogéneos (idéntico al que vende las otras industrias); por ende, el consumidor considera equivalente todos los productos que exhiben los productores. Sin embargo, en la práctica, es realmente difícil; por no pensar imposible, encontrar un mercado que sea en su totalidad competitivo; donde se ofrezca bienes completamente homogéneos y las empresas fijen precio aceptantes.

No obstante, existen algunos mercados que pueden considerarse totalmente competitivos, algunos de estos son el mercado de divisas y el mercado de bienes; considerados homogéneos e internacionalmente denominados commodities. Lo que tiene de relevante estos mercados es el hecho de que poseen información perfecta en tiempo real.

Ejemplo de competencia perfecta

En el caso de pequeñas empresas, en relación al mercado, se hace imposible una influencia en el precio; es decir, su cuota de mercado es casi insignificante. Este patrón se repite para todos, puesto que existen muchos productores. De allí que, el precio en competencia perfecta se considere un dato dado y lo único que pueden decidir los productores es la cantidad a producir.

Cuando un agricultor vende un producto homogéneo (como el arroz), lo vende a un gran número de compradores. Supongamos, que el precio de mercado es de 1 dólar el kilo; el cual se debe aceptar del mismo modo como un consumidor acepta las tarifas de los servicios de internet o el cine. De este modo, las empresas competitivas deben aceptar los precios del mercado del arroz o del petróleo que producen.

Ahora bien, aparte de las dos características mencionadas anteriormente también existe otro rasgo importante que es fundamental en un mercado de competencia perfecta. Nos referimos al hecho de las facilidades para entrar y salir de las industrias para las nuevas empresas y las compañías operativas. Es decir, no existe barreras de entrada, tales como: regulaciones del gobierno; acceso limitados a los recursos fundamentales para producir el producto, entre otros. Así como tampoco existen costos adicionales relacionados con el cierre de una empresa; esto se conoce como libertad de entrada y salida.

El competidor precio aceptante

El competidor de precio aceptante puede describirse observando la gráfica de la empresa; ella deberá describir cómo es la demanda a la que se enfrenta una empresa competitiva.  En estas gráficas puede verse el contraste existente entre la curva de demanda de la industria y la empresa. Por lo general, la industria competitiva está llena de empresas que son pequeñas en comparación al mercado; por lo que el segmento de la curva de demanda correspondiente a la compañía solo se grafica en una parte muy pequeña de la curva de la industria. Como se mencionó, al no poder influir en el precio, la única decisión que toman las empresas es la cantidad a producir; por eso la curva de demanda de la empresa se representa de forma horizontal. Es por ello que el precio de cada una de las unidades que venden es el ingreso adicional que obtienen.