Flujo circular de la economía

Flujo circular de la economía

En nuestro día a día, con pequeñas o grandes operaciones, formamos parte de un gran sistema económico. Dentro de él ejercemos distintos papeles, estamos directamente relacionados con su funcionamiento, y sin saberlo tenemos poder sobre él. El flujo circular de la economía rige este gran sistema. Nuestras acciones dentro de él lo elevan o hunden.

Flujo circular de la economía una propuesta sencilla

El flujo circular de la economía es un modelo que simplifica las operaciones que se dan en los mercados, y de las que somos parte en la vida diaria. Al comprar, ahorrar, trabajar, vender o hacer un intercambio, contribuimos a que este modelo esté en constante movimiento.

El flujo circular explica los distintos agentes económicos  que se desarrollan en los diferentes mercados financieros. En una simplificación del modelo económico que propone dos tipos de agentes; los hogares y las empresas. Los primeros representan a los consumidores, y los últimos a los productores. Ambos participan en el mercado para satisfacer las necesidades correspondientes.

A estos dos agentes se les suma el Estado, y las productoras internacionales. Dos aspectos que le agregan dificultad al modelo, que parece ser sencillo y de fácil entendimiento para todos. Por ello en una primera explicación se evitan estos dos últimos agentes.

Empresas y hogares los grandes motores económicos

Los hogares son representados por los grupos familiares, o individuos; que pueden prestar sus servicios productivos a las empresas. Esta relación de trabajo genera un beneficio para todos, las familias encuentran sus ingresos y las empresas consiguen la mano de obra para llevar a cabo la actividad deseada.

Así se da un proceso circular, las familias trabajan para ganar dinero, que usarán para consumir bienes y servicios que las empresas ofertan. Este último aspecto, cuando los hogares pasan a ser consumidores; se llama flujo monetario. Las familias pagan por los productos que las compañías venden.

Por otro lado, las compañías productoras se desarrollan en el mercado gracias al trabajo de los hogares, lo que se conoce como el flujo real o de bienes y servicios. El flujo real hace referencia al momento en que los hogares ponen a disposición de un sueldo sus esfuerzos productivos.

Con el flujo circular en la economía hay una aparente ganancia entre el productor y el consumidor. Un modelo que se equilibra naturalmente; y que mueve el mundo en todos sentidos. Sin embargo, para algunos es un sistema no tan perfecto.

Consumo es igual a equilibrio

La base para que el flujo circular de la economía se mantenga en equilibrio es el consumo. Las familias al comprar promueven el desarrollo de las empresas, mientras estén en abundancia necesitarán más mano de obra; esto es igual a mayor oportunidad de empleo.

Al ser un sistema basado en el consumo, cuando atraviesa periodos de crisis sufre una enorme desestabilización. Si el consumo disminuye, las empresa se ven obligadas a reducir su personal, así logran mantener los costos bajos. Se crea una situación en la que el ejército industrial de reserva aumenta considerablemente. Es decir, la masa de desempleados crece.

Si las personas no poseen ingresos, no pueden consumir los bienes y servicios que los productores ofrecen. La crisis se agudiza más y la salida no es un lugar claro de momento. Esto es una consecuencia del flujo circular en la economía. Un modelo que parece sencillo, pero que ha traído grandes desventajas.

Algunos economistas apuntan a que la crisis se solventa con más consumo. Empujan a las familias a comprar, tirar y volver a comprar para salvar la economía; y lo logran. Unos cuantos años después el ciclo se repite. Ha pasado así a lo largo de la historia y se puede evidenciar en las grandes crisis mundiales.

Estados Unidos es el mejor ejemplo sobre cómo funciona, en su máximo esplendor, el flujo circular de la economía. El consumo es el principal beneficiario para este país.

En los felices años 20, la potencia mundial ubicada al norte de América experimentó un crecimiento económico enorme. Los agentes de la economía trabajaban en pro del sistema de flujo circular con devoción y alegría.

Más consumo, mayores puestos de trabajo. Más ingresos para los empleados, mayor capacidad para comprar. Lo que llegó después fue una terrible crisis, también circular. Menor capacidad de consumo, menos demanda, más desempleo. Todo redondo y cerrado según el flujo circular de la economía.

Lo sencillo se vuelve complicado

El flujo circular de la economía se ha instaurado como un sistema fácil y eficaz. Aunque las crisis asusten, y se intenten evitar, siempre llegan y parecen ser un proceso natural de la economía. No hay nada más que hacer que recurrir al consumo para revivirla.

Comprar, botar y volver a comprar, no solo por usted, también para un bien mayor. Gracias a este consumo las empresas pueden salir a flote y devolverle al país su estabilidad. Algunos intelectuales piensan que la paz, momento de equilibrio perfecto, no es un estado permanente, sino una etapa transitoria que antecede al momento de estallido; la guerra. En la economía se ha demostrado, con el modelo de flujo circular; que la abundancia es el punto que viene antes de la crisis que el mismo sistema apaña.

El mundo es lo que es, y el flujo circular de la economía es el sistema que manda. No por imposición de grandes señores economistas. Es la forma en que la economía se ha desarrollado de manera natural.

Es un modelo que se concentra en la explotación de los recursos, no en su satisfactoria y plena distribución. Lo que se traduce en poca amabilidad con el planeta y un tiempo de vida específico. Al ser los recursos limitados, no puede durar para siempre.

El flujo circular de la economía alcanza la estabilidad, y trae consigo crisis. Un desarrollo que se ha normalizado a lo largo de los años y que hace preguntar ¿es posible algo mejor?

Cómo funcionan los créditos indexados o cuota balón

Cómo funcionan los créditos indexados o cuota balón

Cuando nos referimos a créditos siempre pensamos en procedimientos engorrosos que implican mucho papeleo; con tasas de interés que nos hace cuestionar si de verdad necesitamos correr el riesgo de pedirlo o no. Aún cuando estas prácticas pueden ser así como las descritas muchas personas solicitan créditos. Algunos de estos pueden ser otorgados bajo la condición de pago de una cuota balón o capital indexado.

Mejor conocido por el término en inglés: balloon; en español se le conoce como capital diferido, cuota balón o capital indexado. Es una técnica para amortizar el pago de una deuda dejando un porcentaje más grande en la última cuota. Por lo general, este porcentaje no suele sobrepasar el 30%.

Es una técnica muy común en las personas que desean reducir el costo de sus cuotas mensuales; y dejar para lo último la cuota más fuerte.  De esta manera, cuando se aproxime la fecha de pago; el solicitante del préstamo no pagará el 100% sino el 80 o 70%.

La oportunidad está en la negociación

Lo mejor es recurrir a este método solo cuando sea estrictamente necesario. Si aún, le sigue pareciendo la mejor opción recuerde que, al dejar el gasto más fuerte para la última cuota de pago siempre podrá renegociar con el banco para que financie la deuda restante.

En ese caso, se deberá acudir al banco cuando la fecha del último pago esté próxima a cumplirse y plantear la operación. El banco analizará su historial bancario y las posibilidades de cumplir con la solicitud; pues en ese momento se amplía el plazo de amortización otorgando de nuevo la posibilidad de escoger un nuevo plan de pago, tal y como si fuera la primera vez.

cuota balon

Lo mejor es recurrir a este método solo cuando sea estrictamente necesario

La ventaja de este producto, en comparación con el préstamo de tasa variable es que el crédito indexado permite una tasa fija que protege de la inflación a la institución financiera. Por ejemplo, si se plantea una tasa fija del 8% habría que sumarle la inflación minorista; para ello el banco analiza el monto otorgado, los precios de los bienes y servicios y la inflación proyectada. Una vez analizadas todas estas variables la tasa podría llegar hasta un 15%. Pero, para proteger a los usuarios los gobiernos suelen limitar el aumento de estas tasas en relación a la inflación y las cuotas anteriores.

En el caso español, la regla es no aumentar más del 1% de la cuota precedente; con lo que restringiría el aumento a un 12% anual más la tasa fijada por el banco. Si la inflación llegara a superar el porcentaje planteado el excedente pasaría a incorporarse al capital adeudado. Para algunos analistas este comportamiento es la principal desventaja de la cuota balón; para otros, es mejor recurrir a la indexación que a la tasa variable por la inflación y los mercados, ya que estos podrían afectar las tasas.

Créditos más comunes que recurren a la cuota balón

credito balon

El crédito balón es común para créditos hipotecarios o de seguros.

Por lo general, la cuota balón se suele aplicar a créditos hipotecarios o de seguros. Por ser préstamos más grandes y donde la gente suele comprometerse a pagar hasta el final. En el caso de los seguros es hasta un poco más riesgoso; porque el asegurado debe tomar esta opción solo en caso de que no cuente con alguna enfermedad terminal que le impida cumplir con los pagos. Si el asegurado llegara a fallecer, la aseguradora

deberá analizar bajo qué términos y condiciones fue pactado el contrato; ya que podría reembolsar el importe pagado a los beneficiarios.

Economía colaborativa aplicada a las finanzas personales

Economía colaborativa aplicada a las finanzas personales

Gracias a los variados avances tecnológicos los modelos económicos que conocemos hoy en día están cambiando. La forma en que las personas deciden vivir sus finanzas ha evolucionado a sistemas con más libertad e independencia. La llegada del modelo de economía colaborativa supone autonomía financiera.

Economía colaborativa, un cambio esperado y necesario

Una forma de desenvolverse en el mundo financiero es con la economía colaborativa. Las muy repetidas crisis que algunos países atraviesan han despertado la capacidad de la gente para sobreponerse ante un modelo económico defectuoso. Las nuevas tendencias apuntan a una libertad y democracia real.

No es casualidad que las tecnología sean el medio ideal para los nuevos modelos económicos. En ellas, las personas han encontrado organización, libertad e independencia. Un ejemplo claro es la popularización de las criptomonedas; donde los usuarios depositan su confianza entre ellos y se rehúsan a la centralización monetaria, para realizar grandes transacciones o para pagos en la cotidianidad.

Ya sea por rebeldía, o por necesidad, la tendencia es migrar hacia sistemas que tengan un mayor aprovechamiento de los recursos. Además de un control entre iguales en la forma como las prácticas comerciales suceden.

Así nace la economía colaborativa: del cansancio, la necesidad, la rebeldía y la conciencia ambiental. Una forma que no solo debe ser considerada como fuente de ingresos extras; también es un modo de vida a largo plazo.

Economía para la era digital

Las plataformas digitales alojan a la economía colaborativa; en ellas se encuentran distintas aplicaciones que facilitan la vida diaria compartiendo los recursos. Los modelos de negocios basados en la economía colaborativa no son el único modo de vivir esta nueva fase financiera.

Aunque parece que este tipo de economía solo puede ser una forma de conseguir ingresos extras, cuando se atraviesa por una crisis; no es así. Se puede vivir de esta manera, encontrar placer y ventajas que hagan la vida más llevadera, con inteligencia y responsabilidad ambiental.

¿Cómo sacarle provecho a la economía colaborativa en la vida diaria?

Poner en práctica la economía colaborativa en nuestra vida no es una tarea difícil. Lo primero que hay que tomar en cuenta es que es un modelo que se basa en compartir. Ya no se trata de poseer los bienes y consumir desmedidamente los recursos.

La colaboración económica permite que se ahorre dinero, tiempo y espacio. Tres aspectos fundamentales en un mundo que se mueve rápidamente y consume nuestro dinero. Además, se respeta mucho más al planeta y sus recursos limitados.

Las plataformas que impulsan el estilo de vida de la economía colaborativa se basan en la confianza de sus consumidores. Busca siempre espacios digitales donde las personas recomienden y velen por la seguridad. Si bien puede ser una aventura lanzarse a la economía colaborativa, debe hacerse con conciencia para no correr peligro.

Detalles que hacen la diferencia

Empieza con pequeños pasos dentro de tu comunidad antes de hacer un viaje a lugares lejanos, una opción que te da la aplicación AirBNB, en la cual consigues alojarte en propiedades de particulares que prestan, o alquilan, habitaciones para ir de vacaciones.

Antes de dar ese gran paso, concéntrate en moldear tu vida diaria a la economía colaborativa. Una opción recomendable es la de buscar mercados de intercambio de segunda mano, ya sea para vender tus objetos o conseguir unos nuevos. Se trata de darle a los productos una vida útil más larga, para el bien del planeta y de tu bolsillo.

Los mercados locales de segunda mano dan la oportunidad de intercambiar bienes sin involucrar dinero; tan solo encontrando a una persona que esté interesada en los objetos que ya no usas. Algunas comunidades tienen sistemas muy bien establecidos para valorar los productos de segunda mano, para que el intercambio sea justo.

La economía colaborativa no solo se trata del intercambio de bienes. Muchas personas están interesadas en compartir los gastos diarios del trasporte. Si deseas hacer un viaje a un lugar determinado puedes conseguir a alguien que recorra la misma ruta y te pida acompañarlo usando la aplicación BlaBlaCar o similares, por una pequeña colaboración o por el placer de viajar acompañado.

Consumo responsable y refuerzo a la comunidad

Sacar el máximo provecho de las cosas que tenemos es una forma que el consumo desmedido había hecho olvidar. Gastar, usar, comprar y tirar se convirtieron en un común denominador, y parece que el modelo colaborativo no puede luchar en contra. Sin embargo, solo en el 2016, los pequeños cambios cotidianos hacia la economía colaborativa generaron 28 millones de euros en la Unión Europea.

Las personas están dispuestas a compartir sus gastos o prestar sus servicios a precios más solidarios con el bolsillo. Con Beetripper podrás contactar con un guía turístico local que te saque de la experiencia típica de recorridos por vías. Existen servicios gratis y otros pagos dentro de la app. Colaboración entre las personas en la era de la tecnología; que valora el talento humano y va de la mano con el modelo de la economía naranja.

El uso de este modelo no es exclusivo de las plataformas digitales. Existen distintas formas de implementarlo sin necesidad de recurrir a aplicaciones. Las pequeñas iniciativas de vecinos se han visto en muchas ocasiones. Grupos que se han concentrado en crear huertas urbanas, ferias de segunda mano o jornadas de intercambios electrónicos, de ropa y distintos materiales. Todo se basa en un comercio entre iguales, con independencia y disposición a compartir.

La economía colaborativa empieza a expandirse, da mayor libertad económica y autonomía financiera. Tiene la ventaja de unir a las personas y construir redes de apoyo entre ciudadanos de distintas regiones. Tus finanzas personales pueden verse beneficiadas de la colaboración económica, como un modelo de negocios fructífero y como un modo de vida sostenible.

Eficiencia en la asignación una estrategia clave para el éxito

Eficiencia en la asignación una estrategia clave para el éxito

Las empresas, Estados o sociedades están en la obligación de lograr los mayores beneficios posibles en el desarrollo de sus prácticas. Para ello es necesario que tomen en cuenta nociones o conceptos importantes. No se puede alejar la práctica de la teoría; al actuar sin unos objetivos claros las compañías tienden a fracasar. De allí que el concepto de eficiencia en la asignación deba estar presente.

La eficiencia debe ser una meta

La eficiencia es un término conocido por todos, denota el equilibrio de las partes involucradas para lograr un resultado ideal, o con la mayor cantidad de beneficios; causando el menor efecto negativos posible al entorno. Al alcanzar esta meta se consigue la equidad.

Cualquier empresa o sociedad busca, de algún modo, lograr la equidad. Para ello, debe tomar en cuenta muchos factores; dentro de estos, uno de los más importantes es la eficiencia en la asignación.

Eficiencia económica

En la economía la eficiencia tiene un uso similar al de los demás campos. Se trata de producir la mayor cantidad de bienes con el menor coste posible. Es decir, que se alcancen más beneficios con una menor utilización de los recursos. o con poca inversión.

Cada institución tiene un sistema particular que la ayuda a conseguir mayores beneficios; usando la menor cantidad de recursos. Es vital para su correcto funcionamiento, que apliquen estrategias tomando en cuenta este concepto. En él se incluyen otras categorías que deben combinarse.

Para dar con los mejores resultados es necesario combinar la eficiencia en la asignación, o asignativa, y la técnica. La primera consiste en generar importantes beneficios a medida que se producen la menor cantidad de pasivos que sea posible. Mientras que a eficiencia técnica se refiere a la obtención de los mejores beneficios para la empresa, con los recursos disponibles en el país; sociedad o empresa.

Puede ser confusa la diferencia entre una y otra categoría; ya que en ambas se persigue lo mismo: la equidad. Cuando se habla de eficiencia técnica se involucran principalmente los costos de los recursos ya impuestos por lo natural o la sociedad. Para que exista una reducción en los costes de producción los factores deben tener un mayor rendimiento; de modo que se utilice una menor cantidad, es decir, se trabaja con lo que se tiene.

La eficiencia en la asignación

Los sistemas internos de la empresa logran esta reducción de los costos gracias a la eficiencia técnica. Entonces, ¿dónde queda la eficiencia en la asignación? Esta se refleja en la forma como los factores productivos se desarrollan basándose en los precios.

Los precios de venta son fijados por medio de los procesos productivos, aquellos que sean mejor para la entidad. De esta forma se alcanza la eficiencia en la asignación. Podemos definir esta última como la relación que ocurre entre la cantidad de recursos que se destinan a la creación de un bien y su producción; por tanto se genera un menor coste, por ende, menores precios que atraen al consumidor.

La eficiencia en la asignación como estrategia

Más que un concepto, se trata de una estrategia que las empresas pueden tomar para alcanzar sus logros. Cada sistema tendrá aspectos negativos y positivos que dependerán de muchos factores. Pero lo que se intenta conseguir es que los precios sean iguales, o lo más cercano, al coste marginal.

Otro concepto importante cuando se habla de eficiencia, es el propuesto por Vilfredo Pareto. Quien menciona la dificultad para alcanzar una eficiencia en la asignación plena y equitativa, sin que exista derroche o recursos no distribuidos.

Cuando se logra una asignación, llamémosla plena, donde ningún individuo es afectado negativamente por la mejoras de otro se habla de eficiencia de Pareto. Sin embargo, se puede alcanzar eficiencia en la asignación, si los beneficios para uno son mucho mayores que las pérdidas generadas para el otro.

La sociedad es la encargada de que su administración busque que la asignación sea la mejor; tanto para el consumidor como para la empresa. Esto se logra haciendo no solo lo correcto, sino también lo mejor; reduciendo costos, tiempo y recursos. Es por ello que debe plantearse la teoría como una estrategia aplicable a la práctica y así llegar al equilibrio.

La mano invisible desde Adam Smith hasta el libre mercado

La mano invisible desde Adam Smith hasta el libre mercado

En el mundo existen ideas efímeras y otras que han permanecido en la mente del colectivo. Uno de estas es la metáfora de la mano invisible, creada por el filósofo Adam Smith; vigente hasta el día de hoy por su aplicación  en la economía y en la rutina.

Hay quienes apoyan el postulado de la mano invisible; otros, hacen fuertes críticas a esta metáfora. Lo cierto, es que ha servido para explicar distintos fenómenos, no solo económicos, sino también sociales.

La mano invisible como idea base

La primera vez que Adam Smith propuso la metáfora de la mano invisible fue en 1759, dentro del texto Teoría de los sentimientos morales. Sin embargo, alcanzó su popularidad entre las personas con su obra La riqueza de las naciones, publicada en 1776.

Parte de lo que conocemos hoy en día de su teoría, es una reinterpretación de los grandes pensadores y economistas. Es importante que se vuelva al texto inicial, antes de hacer un juicio de valor sobre los temas propuestos por Smith. Además, debemos tener presente que su idea, buena o mala; pobre o enriquecedora, como se le quiera llamar, significó el origen de muchos modelos de pensamiento.

El liberalismo clásico no fue un término acuñado por Adam Smith, pero su teoría valió para que, a posterior, muchos otros investigadores formularan el concepto y lo que conlleva. Es decir, el autor no plateó en su obra un mercado liberal propiamente dicho, pero sentó las bases para el desarrollo de su teoría.

George Stigle actualizó las ideas de la mano invisible en un artículo publicado en 1951. A partir de esta renovación, se ha hablado del concepto como un ente regulador invisible en el mercado; ese fue el comienzo de lo que hoy conocemos como libre mercado.

En palabras de Adam Smith

Pero ¿qué dijo en realidad Smith? Este filósofo hizo grandes postulados que hablaban sobre los sistemas sociales, la moral, y la participación de los individuos en dichos sistemas. La inclusión de las personas en el mecanismo universal demuestra que estos son capaces de sacrificar los intereses propios por un bien común.

Existe, pues, un orden natural en el sistema, los individuos participan de forma inconsciente en él. Por medio de los involucrados, se dan distintas posibilidades de consumo y de producción. Para Smith, hay una autoridad reguladora, parecida a una administración que se encarga de las causas y los efectos.

Aquellos que se atrevan a intervenir en este sistema, para el autor, no tendrán el entendimiento de la complejidad de los procesos naturales que ocurre en sí mismo. Esta irrupción del orden establecido se da por parte de la mano invisible; la cual suele estar aferrada al plan que se ha trazado originalmente, y no admite cambios. Busca que los objetivos se logren según lo planteado.

Adam Smith desarrolló teorías en torno a la moralidad y lo correcto; sobre individuos dentro del sistema con capacidad para juzgarse a sí mismos y a los demás, logrando actuar de una forma en que todos se beneficien.

Sin embargo, Smith recalca que la humanidad no trabaja, necesariamente, por amor al prójimo, es más bien un intercambio de intereses lo que la mueve. Los propios deseos causan que el hombre se vean en la necesidad de avanzar por los intereses de la sociedad.

Fueron muchos los postulados que el filósofo realizó alrededor de estas ideas. Un conjunto de pensamientos que ayudaron a crear las bases para la teoría liberal, la cual le dio una nueva interpretación a su discurso.

La mano invisible renovada

Para las corrientes liberales las ideas de Smith significaron el punto de inicio. Actualizaron su metáfora de la mano invisible para convertirla casi en su consigna inicial.

En pocas palabras, la mano funcionaba como un organismo de regulación natural, omnipotente y omnisciente. Asegura que las personas pueden tomar decisiones egoístas, porque el mercado; por medio de la mano invisible, conseguirá que las acciones de individuos acaben en un bien colectivo.

La búsqueda del beneficio propio logra que existan beneficios para la sociedad. Así los liberales proponen la libertad de mercado como la opción natural y adecuada para que la economía mundial se desenvuelva.

Solo el libre mercado tiene la capacidad para autoregularse. La intervención del Estado, o la mano invisible, para la nueva perspectiva de las ideas de Smith, es innecesaria y tiende a causar ineficiencia en los procesos económicos.

Los mercados no tienen  la necesidad de ser intervenidos por ninguna entidad estatal. Dentro de ellos mismo surgen los problemas y las soluciones. La libertad de mercado consiguió la base para sus postulados principales en la mano invisible.

La mano no todo lo puede

Sin embargo, hay asuntos que el libre mercado junto con la mano invisible no tienen capacidad para resolver.

En su época inicial, las propuestas liberales significaron un gran cambio en la economía mundial. El sistema pasó de rural a industrial y con esto llegó el capitalismo, que fue un progreso necesario para el momento. Pero el libre mercado se agotó y han surgido problemas que necesitan de la intervención de alguna mano.

El Estado podría participar de forma activa, no como un juez y controlador del mercado, más bien como un ente que encausa hacia una situación de bienestar. Una pequeña guía que busque el camino adecuado para el bien de su nación y del ambiente.

El libre mercado ha abandonado las necesidades del medio ambiente, y parece que la mano invisible no está en la capacidad de solucionar los problemas. Se necesitan políticas que disminuyan la aceleración del calentamiento global, por un lado, y por el otro, que los países más grandes no atenten contra el progreso de economías menos desarrolladas.

La mano invisible como patrocinadora del libre mercado, pierde validez; sobre todo porque su teoría se sustenta en postulados que no fueron pensados para los moldes donde se le quiere calzar. Ha agotado su utilidad y el comercio espera nuevas formas organizadas que logren el equilibrio.

Mercado económico de Japón

Mercado económico de Japón

El mercado económico de Japón es el tercero entre las potencias mundiales, luego de Estados Unidos y China. Es una economía que se sustenta sobre la base de producción tecnológica, específicamente vehículos y artículos electrónicos; y la pesca. El yen es la tercera moneda más tranzada luego del dólar y el euro.

El país no cuenta con muchos recursos naturales por lo que depende de la exportación para abastecerse de recursos energéticos y tecnológicos. Entre los pocos recursos que tiene la isla encontramos el oro, magnesio, carbón y plata.

Por su parte, el sector agrícola solo ocupa el 11% del territorio lo cual corresponde al 1% del Producto Interno Bruto; asimismo, la actividad solo emplea el 3% de la población activa. Las dos cosechas más importantes es la producción de té y arroz; no obstante, el sector está subsidiado y protegido por el gobierno.

Japón posee un Producto Interno Bruto de aproximadamente 5 billones de dólares. Los ingresos de PIB se distribuyen, en un 69,5% en el sector servicios, mientras que la industrial tiene 29,5% restante.

Sin embargo, el mercado económico de Japón se ha repuesto  de manera acelerada en los últimos años. Luego de la Segunda Guerra Mundial, su crecimiento económico fue constante pero no muy significativo, hasta la década cercana al 2000 donde experimentó un fuerte crecimiento; debido al control de las importaciones, una política de exportación en contrapeso a la anterior y una alta inversión en su economía interna.  Se le denominó “el milagro japonés” a las estrategias planteadas.

Luego del 2001 la inversión del Estado fue por lograr una mejoría del PIB; para ello el gobierno se dedicó a pagar deudas  y a la construcción de infraestructura que permitiera la movilización de personas.

Para el 2017 se realizaron unas nuevas reformas llamadas “Abenomics”, donde se permitió una flexibilización monetaria; ya que la inflación subió un 0,4% y los gastos públicos no eran suficientes para cubrir los gastos, sobre todo en el área de salud. Aún así, se decidió postergar para el 2019 el alza del IVA con la esperanza de llegar a un superávit primario en el 2020; fecha en la que se realizarán los juegos olímpicos.

Factores incidentes en el mercado económico de Japón

Uno de los factores que más ha ayudado al crecimiento económico es cultural, la dedicación al trabajo y a poner en orden sus cosas ha permitido que se creen lazos sociales y laborales efectivos.

Uno de ellos son las coaliciones realizadas entre empresas que tienen intereses económicos afines; así como los keiretsu, definido como las cadenas de producción entre fabricantes, proveedores y distribuidores de un producto. En ese sentido, al mantener una tasa de desempleo tan baja les ofrece seguridad a sus habitantes.

Industrias

La industria de automóviles es reconocida y valorada en el mercado mundial, aloja a varias de las mayores compañías automotrices, algunas de ellas; Mitsubishi, Toyota, Honda, Mazda, Nissan, Subaru, Suzuki, entre otras. Produciendo no solo automóviles sino también partes, maquinaria eléctrica, llantas y motores.

Otras de las industrias con relevancia en el país son las fábricas de manufactura de computadoras, electrónicas y de consumo; tales como Canon, Fujitsu, Hitachi; Nikon, Nintendo, Panasonic, Sharp, Sony, Toshiba, entre otras. Asimismo, se destacan en otros sectores relevantes el petroquímico, los textiles y el de alimentos procesados.

Los servicios, en el mercado económico de Japón, representan tres cuartos de su total. El comercio al por menor, la televisión, los seguros; el transporte, las telecomunicaciones y los bienes raíces son algunos de ellos. Japón se encuentra entre los primeros cinco países con mayor cantidad de empresas en la lista del Forbes global 2000.

El turismo es otro sector que está en auge y, como se mencionó, se espera que aumente para el 2020; fecha en que ocurrirán los juegos olímpicos y donde se espera que los números se tripliquen.

Aún con un crecimiento estable el mercado económico de Japón; puede tambalearse fácilmente ante cualquier cambio que afecte su producción manufacturera. De allí que se estimule el consumo interno y se convoquen medidas de protección y motivación para el trabajo dentro del país; pues, del mismo modo, se ha visto una fuga de investigadores, profesores y gente capacitada a otras latitudes. El índice de natalidad se ha reducido aumentando la edad promedio de sus habitantes; lo que pronostica una mayor demanda a su sistema de pensiones, y una exigencia igual o mayor a los jóvenes que se integran a la fuerza laboral.

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