Smartshopper o compradores inteligentes, ¿eres uno de ellos?

Smartshopper o compradores inteligentes, ¿eres uno de ellos?

¿Compras por internet? ¿Buscas ofertas? ¿Te interesa utilizar tu dinero de modo inteligente en cada compra? Quizás eres un smartshopper y no lo sabías.

Se dice que a partir de 1990 comenzó la era de la información, con el uso y popularización de Internet y sus diversos buscadores. Los productos y servicios empezaban a acercarse un poco más al consumidor, utilizando este medio para promocionarse. En el 2005, luego de la creación de Facebook, una de las mayores redes sociales; se comienza a hablar de la era del consumidor, pues el usuario empieza a prevalecer en el mundo del marketing.

El smartshopper o comprador inteligente son los consumidores de la era digital, conectados, exigentes, que saben lo que quieren y cómo lo quieren. No les gusta sentir el spam o la presión por comprar determinado bien. Se afanan en buscar en las tiendas online los mejores precios y así proteger su dinero. También aprovechan la publicidad en redes sociales para encontrar lo que estaban buscando. Pero no por ello deja de lado la calidad de los productos; por el contrario, si encuentran un producto de calidad son fieles a la marca. Asimismo, suelen regresar a las tiendas web donde fueron tratados con la misma amabilidad de una tienda tradicional.

Redes sociales, ¿arma de doble filo para los smartshopper?

Las personas definidas como smartshopper cuentan con tácticas y conocimientos necesarios para comprar de forma segura y confiable. Este tipo de consumidor tiene un perfil tan definido que mientras más usa las redes sociales más difícil es de persuadir con cualquier tipo de publicidad. Es un usuario que está pendiente de los descuentos y beneficios que le pueden otorgar las páginas web; los cupones de descuento o las fechas específicas como el Black Friday o el Cyber Monday.

Si usted, como vendedor, decide incluir a los smartshopper dentro de su público objetivo, debe tomar en cuenta los principales factores en la experiencia de compra: la calidad del producto; las formas de pago, si incluye las criptomonedas mucho mejor; y sobre todo, la atención al cliente.

smartshopper

El uso de las redes sociales es muy común a la hora de ofrecer la venta de algún producto

Su tienda debe tener una página web que ofrezca detalles y características de los productos, fotos bien definidas y un sistema de compras seguro. Aproveche cada una de las redes sociales para hacer concursos, rebajas o acuda a las páginas de cupones que ofrecen una mayor exposición y captación del público. Recuerde siempre que a mayor exposición mayores son las posibilidades de hacer dinero.

Contrariamente, si usted es el smartshopper, reconocerá que lo principal es que la oferta le llegue a sus manos. El tiempo de búsqueda es limitado pero muy elástico, sabrá que, como comprador inteligente, no descansará hasta encontrar el mejor precio pero su tiempo también vale oro;  por tanto optimiza tiempo y dinero. Los outlets son una de sus tiendas favoritas pero si encuentra los mismos precios al alcance de un click; y además con envíos a casa, se decidirá por la experiencia más cómoda.

Recomendación para hacer una compra inteligente: Lea las letras pequeñas

Sin embargo, los smartshopper se enfrentan a las letras pequeñas de las páginas webs. Los compradores deben leer y guardar los términos de uso de los portales y plataformas de venta; pues ellos contienen las garantías y los datos de las empresas que le respaldarán si algo llegase a ocurrir durante el proceso de compra.

De igual forma, debe estar pendiente de las tasas de cambio, en caso de páginas extranjeras; y de los procesos de devolución en caso de que el producto no satisfaga su expectativa, así como los cargos extras por envío.

smartshopper compra online

Los compradores inteligentes prefieren adquirir los productos desde la comodidad de sus hogares

Algunos estudios han determinado que la mayoría de los smartshopper pertenecen al género femenino y el rubro que más buscan son ropa, calzados y maquillaje. No obstante, esto no es excluyente para ningún otro producto; recordemos que una ventaja de la Internet es la posibilidad de romper fronteras; y de poder mantener la confidencialidad de los datos de los usuarios.

Finalmente, los negocios deben entender que si bien, los smartshoppers, son compradores impulsivos y les gusta ser recordados; si una experiencia es mala se encargarán de divulgarla por las mismas redes. Su perfil es como un complemento plug and play; es decir, si no le gusta o se le dificulta se desinstala y ya está. Desde la perspectiva del smartshopper: recuerde que usted siempre marcará el ritmo y la última palabra antes de comprar será suya; así que asegúrese que es la mejor decisión en relación dinero-calidad.

Ejército industrial de reserva y la era digital

Ejército industrial de reserva y la era digital

Hay conceptos que se han instaurado en la mente del colectivo, no dudamos en valernos de ellos para describir situaciones de la vida diaria, sin preguntarnos si hoy en día tendrían vigencia aún y son aplicables a los mismos casos. El ejército industrial de reserva es uno de esos términos que vale la pena revisar de vez en cuando, no porque su uso haya dejado de tener valor; al contrario, pero las nuevas formas de desarrollo humano requieren un examen de sus aplicaciones.

El ejército industrial de reserva es una idea que Karl Marx desarrolló, para hablar de aquellas personas que no formaban parte de la población laboralmente activa; es decir, los desempleados.

Una situación de desempleo se puede generar por distintos motivos; sin embargo, la consecuencia directa sobre el individuo siempre será la motivación para encontrar un trabajo. Las nuevas tecnologías han demostrado la intención de trabajo de las personas, quienes, tarde o temprano, desempeñan alguna labor para subsistir. Es el caso de los conocidos freenlancer. Personas que trabajan de modo independiente para una cartera de clientes, adaptando su tiempo, creatividad y servicios a las exigencias del contratante. Ante este rol, el concepto de ejército industrial de reserva debe prestar atención.

Ejército industrial de reserva siempre presente

En momentos de crisis, lo más común es que las empresas realicen recorte de personal; dejando sin ingresos periódicos a un grupo de personas que comienzan a formar parte del ejército industrial de reserva. Estas personas quedan a la espera de que nuevos puestos de trabajo se abran para conseguir sustento. Muchos de ellos, desesperados, aceptan salarios muy bajos o en condiciones de trabajo precarias.

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Según la teoría de Marx, el desempleo y subempleo no son un “problema” para las ganancias del capitalista, sino para los desempleados, que padecen las consecuencias de dicha situación

El capital ejerce un control sobre los precios si la oferta de trabajo es muy alta. Todos se disputan los empleos al verse en la urgencia de conseguir algún ingreso. De modo que las compañías se valen de ello para establecer las condiciones que más les favorezcan.

Un ejército de desempleados permanente ronda por el mundo, en mayor o menor grado; según el país y su economía. Este grupo de personas se considera una herramienta a la disposición de los empleadores. Después de superar la crisis recurren a ellos para aumentar la producción y generar más beneficios.

Desempleado frente a la crisis

Las formas de trabajo tradicionales han generado descontento en la población. Las constantes crisis financieras, a lo largo de los años, aumentaron las filas del ejército industrial de reserva en distintos países. Un ejército de este tipo no es necesariamente estático. Cuando las situaciones económicas de un país son en extremo negativas, los desempleados recurren a otros países para conseguir sustento y calidad de vida.

Del mismo modo que el grupo de desempleados emigra a economías más estables, estas últimas recurren a otros países para conseguir mano de obra a menor costo. Esta tendencia ha ocurrido en los últimos años en el plano digital. Las empresas buscan trabajadores independientes de países en crisis por medio de plataformas web, con la intención de disminuir costos.

Aunque mal paguen

El sistema que rige el mundo, tiene una tendencia a vivir periodos de crisis cada siete u ocho años. En estos momentos los despidos son mayores; para, luego, en las situaciones de alza recurrir al ejército industrial de reserva. Buscan mano de obra barata entre los desempleados, ya que estos no se pueden dar el lujo de rechazar trabajos, aunque sean mal pagados.

El transcurrir de los años ha demostrado que el ejército industrial de reserva es necesario para el capital. En el momento necesario se recurre a él para satisfacer una demanda específica, cuando no lo requieren más se libran de ellos, pero siempre con la idea de utilizarlos para una próxima ocasión.

Un buen ejemplo para explicar la necesitad del ejército industrial de reserva en este sistema capitalista es la situación actual de China. El país asiático ha experimentado un crecimiento de producción enorme, el mercado no se da abasto y se ven en la tarea de buscar nuevas fronteras para sus productos. Con nuevos mercados internacionales deben contratar mano de obra al menor costo posible ¿Dónde la encontrarán? En el ejército industrial de reserva fuera de China, allí pueden obtener obreros más baratos para sus nuevas fronteras productivas.

Asimismo, en los últimos años existe una tendencia a buscar mano de obra latinoamericana; en países donde la tasa de desempleo es muy alta, y las personas necesitan formas de subsistir. Un proceso que deja en evidencia cómo la acumulación de capital crea un ejército de desempleados; una herramienta que no parece generarle incomodidad al desempleo o al subempleo.

Un “no” a más trabajos, “sí” a mejor calidad laboral

Aunque parezca que el problema recae en la poca oferta de trabajo, no es así. Una tasa alta de empleo no garantiza riqueza en un país. Guatemala, México y Bolivia presentan un porcentaje alto de trabajadores activos, pero la calidad de los oficios no es necesariamente la mejor. El trabajo informal, sin seguridad laboral y en condiciones precarias abunda.

El ejército industrial de reserva no son solo personas que perdieron su trabajo; o que no han podido encontrar otro. También se incluyen a trabajadores informales, mendigos, prostitutas, entre otros. Dentro del grupo hay distintas capas, personas que buscan subsistir como sea posible en un sistema que los ha dejado fuera. Incluso en los trabajos de la era digital, donde algunos países de América latina cobra los salarios más bajos en la actualidad.

Un nuevo panorama

El mundo estuvo regido muchos años por los trabajos tradicionales, y una buena parte de los medios de subsistencia crean una mala relación con los trabajadores. A eso se le suman las constantes crisis que atraviesan los países; y da como resultado un descontento en la población hacia los trabajos tradicionales, en especial, las personas más jóvenes.

Gracias a las nuevas tecnologías, a la era digital y el descontento a los empleos comunes; hay una creciente tendencia a los trabajos freelance. Las personas buscan nuevas fuentes de ingreso para subsistir, o nuevas maneras de desarrollarse profesionalmente. Los trabajos de este tipo aportan libertad y una cierta independencia.

Se entiende al trabajador independiente de la era digital como aquel que produce conocimiento, información y contenido de algún modo. Son aquellas personas que realizan alguna actividad de este índole con el objetivo de ser remunerado.

La era digital busca una teoría

Evaluando este tendencia de la era digital, vale la pena preguntarse si los denominados freelancer; son considerados parte del ejercito industrial de reserva. En la teoría son personas que no han sido empleadas por alguna compañía de forma fija. No poseen seguro social, ni lo beneficios de un contrato laboral común.

Muchos freenlancer recurren a trabajos por encargo al estar desempleados, otros por elección propia rehuyendo a la explotación laboral. Sin embargo, algunos consideran pertenecer a esta categoría como un trabajo en sí, no una condición temporal.

El ejército industrial de reserva; se define por ser el grupo de personas desempleadas de las que se hace uso en el momento preciso. Un grupo que está bajo las reglas de la oferta y la demanda salarial; es decir, si alguien está dispuesto a hacer el mismo trabajo por menor precio es seguro que esta último sea quien se quede con el empleo.

De igual forma sucede con los freelancer; se postulan a través de plataformas en Internet en los que ofrecen sus servicios y una persona escoge al mejor postor. Por lo general, quien proponga el presupuesto más bajo.

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En muchos casos, los freelancers no cumplen horarios rutinarios ni de oficina; tienen autonomía de modificar su agenda y de especificar el tiempo que trabajarán al empleador

Los trabajadores con mayor libertad, gracias a la era digital; siguen estando subordinados a los pedidos de un cliente/patrón y a la necesidad del capital para usarlos en momentos justo. Muy similar a la forma en que se opera con el ejército industrial de reserva. Pero los trabajadores libres de la tecnología, no se ven a sí mismo como desempleados, sino como independientes.

La tecnología ayuda a dar pasos pequeños a la independencia laboral

Marx decía que los avances tecnológicos regresarían al hombre a tomar el poder sobre sus herramientas de trabajo; y a formar parte directa del proceso productivo. Hoy en día es una realidad tangible con las actividades asociadas a plataformas digitales.

El ejército industrial de reserva sigue siendo un término aplicable a la actualidad, pero se deben evaluar los distintos cambios que se han dado en la forma de trabajo. Si bien el freelance cumple con la mayoría de las características para ser reclutados por el ejército, produce incomodidad mantenerlos dentro de él.

La era del 2.0 ha creado un sistema que apunta a mayor libertad e independencia financiera, con respecto a la forma en que las personas subsisten; pero sigue estando subordinado al modelo capitalista. Los modelos de producción están mutando a espacios distintos que aún no calzan del todo en un concepto exacto. Cuando el crecimiento novedoso se asiente, se podrá evaluar la forma de identificarlos y clasificaros del todo.

La constante transformación de la era digital obliga a las personas a adaptarse rápidamente a los cambios. Las teorías van detrás de ellas tratando de dar una explicación. El ejército industrial de reserva deberá estar preparado para reclutamientos; también para excluir a persona que aún no entran en algún molde laboral establecido. Nuevas prácticas requieren nuevas reglas, o una revisión de las antiguas.

Economía naranja, la comercialización de la ideas

Economía naranja, la comercialización de la ideas

El mundo está cambiando de forma acelerada. Es innegable la aparición de nuevas formas de mercado; consumo, empleo, incluso de maneras de vivir. Trabajos que hace años eran considerados un pasatiempo, hoy en día son los oficios y carreras más demandadas. Las ideas y la creatividad son los pilares fundamentales para desarrollar cualquier actividad en un mundo tan cambiante. Por ello ha estado en auge lo que se conoce como economía naranja, una forma de mercado independiente.

La fuerza de las ideas se transforma en economía naranja

El concepto de economía naranja no es algo reciente, está fuertemente ligado a lo que John Howkins denominó como economía creativa, en el 2001. Ambas ideas toman como base las actividades que tienen un valor establecido, debido a la propiedad intelectual.

Todo lo relacionado con el pensamiento, la creatividad y las ideas puede ser catalogado como economía naranja. La idea misma es un producto que puede ser comercializado y generar ingresos; no como una herramienta económica, más bien como su motor.

Este tipo de economía se basa en un grupo de actividades creativas, que dan como resultado bienes y servicios. El mercado le ha dado espacio nuevamente a la innovación como origen de las finanzas. El pensamiento, el talento y la creatividad son los líderes de este movimiento.

Talento humano, el mayor recurso

El carácter limitativo de los recursos se ha hecho notar en estos últimos años. La materia prima en la que se apoyan muchas economías podría agotarse; a la sociedad no le quedará nada más que cuencas vacías y minerales acabados.

La inevitable realidad es que los recursos se acaban, más temprano que tarde; y muchas economías son dependientes de ellos, en su ausencia el colapso será enorme. Sin embargo, la economía naranja propone que la dependencia se rompa; el talento humano es el recurso más valioso e inagotable que una nación tiene.

Para los negocios siempre ha sido necesario tener tino, saber acertar. Se debe pensar con cautela cuál será el siguiente paso para una marca o empresa. La creatividad en las personas involucradas en el mercado, ha estado presente desde siempre, pero no se había tomado en cuenta como un bien o servicio en sí. Era una herramienta para alcanzar un logro; nada más.

El mercado de las ideas

Aunque superficialmente el planteamiento parece tan sencillo que podría pecar de tonto; va más allá de tener una idea y convertirla en negocio. Es una nueva forma de economía que no necesita de recursos, de grandes estructuras o venir de un país desarrollado que aventaje a los empresarios.

Lo importante de la economía naranja, es concebir al hombre como fuente principal de producción para construir un sistema sólido e independiente en el país. y así, no necesitar de las grandes compañías o el financiamiento externo. El talento y las ganas de desarrollarlo son las dos primicias indispensables.

¿Pero no es trabajar con ideas lo que siempre se ha hecho? Sí, es cierto. Las ideas de grandes mentes han llevado a los avances tecnológicos, sociales, económicos y políticos que cambiaron al planeta. En la Segunda Revolución Industrial el protagonismo de las investigaciones; y la inversión monetaria a las ideas, consiguió crecimiento acelerado a la economía mundial.

El pensamiento innovador ha sido rentable desde entonces, cuando se apostó por el intelecto para hacer crecer al mundo comercial y financiero. En la actualidad, la economía naranja pide que esa apuesta se retome, pero esta vez no basado en los desarrollos en la explotación de recursos; los esfuerzos deben canalizarse al pensamiento como herramienta y motor de producción en sí mismo.

Que el ejemplo de los logros alcanzados en esta revolución no se pierdan de vista; para tener fe en que financiar ideas novedosas puede configurar el mercado.

La economía naranja propone que sean los individuos quienes moldeen el sistema a sus planteamientos y necesidades. No esperar entrar en grandes mercados, apunta a convertirse en uno.

América latina apunta a la economía naranja

El uso de la propiedad intelectual no es una novedad. En todas partes del mundo se compran y venden derechos de autor; y de ellos se genera un ingreso, en muchos casos, considerable. La economía de la creatividad se alza desde Latinoamérica para darle el lugar en el mundo que se merece en cuanto a innovación.

La combinación de cultura y conocimiento da las herramientas a los países latinoamericanos para alcanzar a los grandes mercados internacionales. No se trata de depender de los recursos naturales; tampoc,o de infraestructuras comerciales costosas, contra las que no se pude competir. Es darle el espacio a la creación sin dependencia desde una voz cultural; hacer del mercado un espacio donde las tradiciones y formas de vida sean trascendentes.

En pocas palabras, vender cultura por medio de innovación y emprendimiento. Tener la idea de que buena parte de América solo se dedica a la explotación de materia prima para ser vendida. En esta porción del mundo hay un gran potencial humano y cultural; que espera ser comercializado. A eso es a lo que la economía naranja apunta.

Cultura que construye mercados

A lo largo de los años distintas culturas se han vuelto íconos de la historia universal. Hollywood es el referente inmediato del cine clásico. Esto es una forma de explotar la cultura y volverla comercial. La globalización y las comunicaciones inmediatas han roto la brecha geográfica. Ahora, desde cualquier parte del mundo, se puede acceder a las tradiciones de otros países; lo que facilita el mercado.

Latinoamérica se ha abierto paso en plano internacional por su música. También es una forma de comercializar la cultura. por ejemplo, si escuchamos un cantante urbano, automáticamente nos remitimos a los países latinos. El talento humano y su creatividad deben lograr ese mismo alcance en campos diferentes como la arquitectura, la tecnología, la moda o el diseño.

Promover nuevas formas de introducirse en el mercado no es suficiente. Las reglas de este se deben replantear y adaptarse al talento de cada nación.  El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) apuesta a la economía naranja como la nueva forma de generar riquezas. Tal es la apuesta que en el 2013 publica el libro: Economía Naranja: Innovaciones que no sabías que eran de América Latina y el Caribe.

Colombia se alza como promotor de la economía naranja. De hecho, Ivan Duque, el actual presidente del país; es uno de los autores del libro publicado por el BID. El mandatario ha propuesto esta forma de economía como uno de los pilares fundamentales para su gobierno.

La cultura, la creatividad y las ideas pueden ser convertidas directamente en riquezas para una nación. Los recursos naturales se terminan; las ideas perduran y las grandes naciones han demostrado que llevan la carrera en el mercado por su innovación, no solo tecnológica sino también cultural.

Vender con éxito la cultura de un país es darle valor a la tecnología, la medicina, la publicidad, el diseño o los medios audiovisuales que allí nacen. Desde su punto de vista se crea un mercado apto para el desarrollo de cada nación, que después se convierta en un modelo universal. Que sea el talento humano el constructor de la economía, que pide a gritos ser naranja.

Burbujas financieras: el crack de los mercados

Burbujas financieras: el crack de los mercados

Si revisamos la historia de cómo muchos países que hoy son potencia han surgido, podemos observar que algunos de estos países han pasado por crisis económicas muy fuertes. Francia, la sexta en el ranking mundial, experimentó una de las crisis más fuertes durante el siglo XVIII; cuando su economía decayó ante el fenómeno de la Compañía de Mississipi. Fue una de las primeras burbujas económicas pero ¿sabes qué es una burbuja financiera?

Se le conoce como burbuja económica, burbuja financiera, burbuja especulativa o burbuja de mercado; a la subida anormal y por un período extenso del precio de un producto o activo. Generalmente, ocurre como consecuencia de la especulación; con lo cual, una vez que el producto aumenta, se aleja rápidamente de su valor real o intrínseco.

Qué infla a una burbuja financiera

En esta etapa previa al estallido de la burbuja financiera, surgen nuevos compradores que creen que una medida para proteger su dinero es la compraventa de bienes, con el fin de vender a posterior. Aunque las personas piensen que están protegiendo su dinero de este modo; solo se están sumando a la misma práctica especulativa.

No obstante, al implementar esta práctica el mercado llega a un punto donde los usuarios ya no están dispuestos a adquirir los bienes a los precios ofertados. La situación se hace cada vez más insostenible y así como una burbuja, los precios se inflan hasta que acaba estallando. El término en inglés para referirse a este fenómeno se denomina crack; es por ello que en repetidas ocasiones hemos escuchado el término crack en la economía.

Una vez que se produce el estallido, el mercado cae repentinamente a niveles muy bajos, incluso más bajo de lo que se considera natural. Esto deja a las personas con deudas exacerbadas y a quienes intentaron especular, arruinados; a esto se le llama crash.

Cuando este crash ocurre se puede decir que ha acabado la burbuja financiera. Sin embargo, este fenómeno puede llegar a destruir las riquezas de una nación; aumentar las tasas de desempleo y sumir en un malestar a la población que ha perdido calidad de vida y su poder adquisitivo. Algunos ejemplos de este crash han ocurrido en Holanda, durante el siglo XVII; la Gran Depresión en Estados Unidos durante el 29 o la burbuja inmobiliaria en Japón durante la década del 80

Fases

El economista Charles P. Kindleberger, ha catalogado el fenómeno en 5 fases: Sustitución, despegue, exuberancia, etapa crítica y estallido. La sustitución es el comienzo de la burbuja económica, donde se empieza a comprar para vender a un precio mayor; ya que los precios son observados por debajo de su precio real. En esta etapa el habitante no es aún consciente de la formación de la burbuja económica.

La segunda fase ocurre cuando los especuladores empiezan a tomar consciencia de la ventaja que implica comprar para revender a mayor costo. En este momento empieza el aumento radical de precios.

Cuando los pequeños y medianos inversores son conscientes de la especulación empieza la exuberancia. Se disparan los precios llegando a duplicarse o triplicarse gracias a la euforia y el optimismo de los usuarios; en este momento los grandes especuladores pueden acumular grandes cantidades de dinero.

La “etapa crítica” empieza cuando los compradores gradualmente se retiran del mercado; los vendedores son aquellos que compraron en la etapa de sustitución y los compradores son unos pocos incautos que se adquieren los productos por medio de falsas promesas o sin precaución.

Finalmente, el estallido ocurre cuando el fenómeno es evidente para todos, los métodos utilizados en la compraventa de bienes y activos son incuestionables en la sociedad. Las ventas masivas y desesperadas produce una caída en los precios y el crash es una realidad.

Es claro que las burbujas económicas se originan y se alimentan de un factor psicológico; el cual parte de la ambición y la euforia que puede experimentar. La naturaleza humana repite el patrón cada vez que se sienta en la posibilidad de hacerlo; de allí que la historia se repita en lapsos menores de tiempo entre ellos. Se supone que deberíamos usar la información que poseemos como referencia para evitar las burbujas económicas pero, con el impulso de nuevas tecnologías, el individuo ha creado nuevas burbujas financieras.

Economía zombie, un problema actual

Economía zombie, un problema actual

En la teoría económica puede que no todo esté escrito. Cada cierto tiempo aparecen nuevos fenómenos que necesitan ser conceptualizados y explicados a profundidad. Gracias a las nuevas actividades y a la reacción social que ocurre a partir de ellas, se crean novedosas formas de estudiar el desarrollo financiero. Así nace el término economía zombie; que tiene un tiempo desde que se conoció, pero aún es desconocido por algunos. Con él se pueden entender fenómenos actuales que son consecuencia de antiguos fantasmas económicos.

El nacimiento de la economía zombie

La primera vez que se usó el concepto de economía zombie fue para explicar un fenómeno que surgía de forma novedosa para la época. En los años 90 Japón vivió una gran abundancia financiera que luego cayó estrepitosamente, para no dar signos de mejorar de ninguna forma.

Así, nace el concepto que da sentido a la economía de los muertos vivientes. Causada por diversos factores, este fenómeno se explica como la situación donde una entidad, empresa o Estado no presenta solvencia alguna; pero gracias a las repetidas inyecciones bancarias no alcanzan su muerte.

Las empresas o naciones que están en este estado; no pueden cubrir sus deudas de ninguna forma. No tienen capacidad para vivir plenamente; pero sus inversores siguen intentando resucitarlas.

Una economía zombie está virtualmente aniquilada. Un acreedor amable y generoso interviene de forma masiva y, a veces, constante; para que el moribundo, en descomposición natural, regrese a la vida parcialmente. Que logre revivir por completo es otro asunto; se necesitarían más inyecciones de dinero, que, muchas veces, no funcionan.

Consecuencias de una economía muerta en vida

El caso de Japón dio inicio a la aplicación del término; después de que su burbuja financiera-hipotecaria explotara, la economía del país quedó estancada. No había manera de revivirla. El zombie casi era un gran cadáver.

Las causas de este estallido fueron claras. Japón experimentó un gran superávit. Los bancos comenzaron a comprar acciones y terrenos. Se popularizó la idea de la abundancia, lo que anunciaba una caída fuerte. Y lo fue, la explosión de esta burbuja financiera se registró como una de las más notables de la historia. Registró un aumento del precio de los activos incomparables; junto con el incremento de los créditos que no se podían cobrar.

Del mismo modo como sucede en las historias de terror donde, ante la aparición de los zombies; el héroe sale al rescate para combatir el mal y salvarlos a todos; así mismo parece suceder cuando los Bancos Centrales de cada país deciden inyectar dinero a la economía zombie.

Este final feliz fue el caso de Japón. El Banco del país decidió bajar los intereses de la deuda, como una medida que permitiera mejorar la economía. En 1991 la tasa de interés era de 7,5%; para 1996 bajó a un 1,5%. Aplicaron mayor cobertura a la red de subsidios estatales.

La intervención del Estado japonés suponía una ayuda enorme para las empresas que estaban a punto de morir. Pero por otro lado, dejarlas en ese estado, al borde de la muerte, las convirtió en un lastre para el país. Una especie de supervivencia obligatoria.

Una cura difícil de conseguir

Aunque los zombies se han puesto de moda y cosechan fanáticos por todo el mundo; en realidad, nadie desea a un muerto viviente atentando contra su salud, vida y comodidad. En el caso económico, es más o menos parecido; por más que el Estado intente revivirlos constantemente, en un punto la tarea se vuelve agotadora.

La economía zombie por la que pasaba Japón no daba señales de mejora, pese a los intentos constantes. Las empresas casi subsidiadas no reflejaban rentabilidad; y solo aumentaron el endeudamiento.

De manera constante estas compañías deben reestructurar sus deudas. Los bancos relajan los términos iniciales de los créditos y puede terminar convirtiéndose en pagos imposibles de realizar. La deuda pública crece; la situación parece no mejorar. La epidemia zombie se expande como el virus que es y no hay a la vista una salida inmediata.

Los Estados intentan contener los daños inyectando más dinero. Intervienen de forma directa como especie de salvadores. Mucho se ha escuchado sobre los efectos de la intervención de un ente estatal; como no dejar al mercado ser libre. La economía zombie parece ser una confirmación de esta idea.

¿Por qué no dejarlos morir?

La Gran Depresión de 1873 a 1896 causó temor, y con razón, en los Estados a nivel mundial. Ningún país desea verse en una situación similar de nuevo. Aunque se trate de salvar constantemente a un moribundo, los gobiernos no van a permitir una crisis financiera similar.

Las empresas zombie no suelen ser pequeñas sociedades que se intentan revivir. Es común que sean empresas ya establecidas y de gran alcance. Muchas veces son compañías que mueven la economía del país.

Toshiba fue, en su momento, una empresa zombie; que no reflejó ganancias hasta mediados del 2013. Ahora está en el puesto siete de las compañías manufactureras de electrónicos más grande del mundo. Un final feliz ante la eminente muerte; una recuperación del estado zombie.

A pesar de que la rehabilitación exitosa de una economía zombie es posible; son muchos más los casos donde la intención de revivir al moribundo fracasa. Las consecuencias a largo plazo son desastrosas. En la actualidad Italia tiene 20% del PIB en créditos bancarios de carácter moroso; se atribuye al financiamiento de empresas zombies.

Europa es un ejemplo de cómo el virus zombie contamina todo el mercado. Al financiar constantemente empresas que solo van a subsistir; sin tener el dinero necesario para hacer aportes sustanciales, o innovar en el mercado la deuda que crece. De esa forma, se cierra el espacio a nuevas compañías.

Grecia, Irlanda, Portugal e Italia son algunos de los casos más destacados donde la economía zombie prevalece. El Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea se han encargado de revivir el motor económico de estos países; sin tener éxito en la mayoría de los casos.

Los créditos se siguen dando a las mismas sociedades zombies; la riqueza no es distribuida a las nuevas posibilidades. Se queda en mantener viejas compañías que no viven, pero tampoco están muertas.

Resucitar la economía: ventajas y desventajas

La constante inyección por parte de los acreedores tiene ventajas en el futuro cercano. La tasa de empleo se mantiene constante. Las empresas que están en estado zombie son de gran estructura y alcance; por lo que se convierten en una fuente de empleo significativa para el país.

En los años 90, China experimentó una economía zombie, a diferencia de Japón y Europa; implementó una estrategia nueva. El presidente cerró 60.000 compañías, y la tasa de despidos rondó los 40 millones.

No es factible una solución que no cause algún daño. Revivir la economía causa que la deuda privada sea incobrable. Los bancos no realizan los cobros porque saben que las compañías no están en condición de pagar; reestructuran la deuda una y otra vez. Las empresas no recuperan su rentabilidad y nuevamente necesitan una inyección para permanecer en el mercado.

Por otro lado, dejarlas morir desata una reacción en cadena: desempleos, pobreza, posibles migraciones; pérdidas de capital, caída de la bolsa, entre otras. Dejar morir a estas sociedades produce un daño igual de fuerte que resucitarlas

Dar espacio a una crisis natural

Algunos expertos señalan que la intervención del Estado; tratando de evitar la crisis, solo consigue generarla con mayor profundidad. Los aportes que ponían para ayudar a la economía zombie solo lograron extender la crisis hasta la actualidad.

Al impedir que un ciclo económico se cierre de forma natural y que la economía se purgue; los gobiernos disimulan la gravedad del asunto, lo que produjo el reino de la economía zombie hoy en día.  Son secuelas de nuevos fenómenos; es el resultado de una crisis no desatada en totalidad en su momento.

La crisis financiera del 2008 no se ha resuelto; y hoy las consecuencias son tangibles. Quizá, aunque genere aún más pérdidas, si no hubieran intervenido, el mercado por sí solo podría haber conseguido su cauce natural.

Al momento de aplicar la vacuna a la crisis del 2008, originada en Estados Unidos; se observaron mejoras momentáneas, que parecían ser a largo plazo, pero hemos visto el día de hoy pruebas que demuestran lo contrario.

En ese caso, la exterminación de empresas que habían cumplido su período de vida daría paso a nuevas estructuras comerciales. La capacidad de sobreponerse a las adversidades en la población sería mayor en los países que atravesarían la crisis completa. Estos son los procesos naturales actuando por su cuenta.

Sin embargo, la realidad es otra, y el estancamiento que atraviesa la economía mundial, en muchos aspectos; se debe a la permanencia y crecimiento de economías zombies. Un virus que es muy difícil curar por completo. La clemencia de los acreedores se convirtió en el yugo de la economía sana; que hoy experimenta un estancamiento constante del que se debe salir.

Cómo diferenciar neto y bruto en la macroeconomía y microeconomía

Cómo diferenciar neto y bruto en la macroeconomía y microeconomía

Por lo general, en la economía hay diversos términos que refieren un valor neto y uno bruto. Tanto en la macroeconomía, como en la microeconomía encontramos aplicaciones para estos conceptos; mas sabemos ¿cuál es la diferencia entre neto y bruto?  Te explicamos brevemente cómo funciona en cada caso.

Definición básica

Partiremos de la base que bruto y neto miden magnitudes económicas pero bajo diferentes aspectos. Ambos se utilizan para referir términos cuantitativos. La principal diferencia entre neto y bruto es la que la primera es el resultado final de los descuentos realizados a la cantidad bruta; mientras que el segundo es el monto total generado por una actividad específica.

Empecemos definiendo su uso en la macroeconomía: el Producto Interno Bruto vs el Producto Interno Neto. El PIB es el resultado de la medición de la producción de bienes y servicios de un país en un período determinado. Existen varias maneras de estimarlo; por un lado, tenemos aquellas personas que utilizan la forma tradicional, descrita anteriormente. Por otro, muchos definen el PIB como la suma del valor agregado o, en otros casos, como la suma de las rentas.

El PIN refiere al cálculo que se realiza luego de haber descontado los costos de materias primas, los servicios y la depreciación al valor total de los bienes y servicios generados en una nación por un año. Este no incluye ni los impuestos indirectos, ni los subsidios. En otras palabras, es el resultado de haberle restado al PIB el consumo de capital fijo.

A una escala más pequeña pero sin salirnos de la macroeconomía, encontramos el valor agregado neto (VAN) y el valor agregado bruto (VAB). El VAN es el resultado de haber descontado al valor bruto de la producción el consumo intermedio y el de capital fijo.

Una definición de VAB es el valor impuesto durante el proceso de producción de un producto; también conocido como valor de la producción libre de duplicaciones. A ese valor, se le resta el valor bruto de producción y el valor de los bienes y servicios utilizados para elaborar el producto.

Salario: diferencia entre neto y bruto

Como ya sabemos, el salario es la cantidad monetaria devengada por un trabajo realizado. Sin embargo, el salario también puede presentarse bajo ambas acepciones. El bruto es el monto total que percibe un trabajador e incluye el salario base; los complementos salariales; prestaciones e indemnizaciones, en caso de que las hubiera.

Mientras que, el salario neto es lo que recibe realmente el trabajador luego de haber descontado los aportes realizados al seguro social; a las instituciones de ayuda o, en caso de que aplique, impuestos.

En las finanzas personales este salario tiene otros descuentos, por lo que en la economía individual hablamos de ingreso neto e ingreso bruto. Utilicemos de ejemplo una persona que trabaja como mesero, esta persona percibe un sueldo neto más las propinas de los clientes. Por lo que, su ingreso bruto aumenta al final del mes si sumamos todo lo que recibe en propinas y no se lo descuentan de su sueldo; asimismo se incluye en esta categoría todas aquellas cantidades que percibimos como ganancia por venta de productos o intereses bancarios.

Pero esta misma persona tiene créditos, deudas varias y servicios que pagar; una vez realizado estos pagos podemos hablar que aquello que le queda es el ingreso neto en las finanzas personales.

Valor neto y valor bruto

Así como obtenemos ingresos también gastamos, y al momento de comprar observamos productos que nos hablan de un precio neto; y aunque no lo veamos, ese mismo tiene un precio bruto. Sin embargo, esta es la excepción a la regla porque, en este caso, el neto suele ser mayor al bruto.

Podemos definir el precio neto como el valor que paga el usuario por un producto o servicio. El monto que este comprador paga incluye una serie de impuestos que encarece la cifra inicial del precio bruto. Este último es el precio fijado por la compañía o persona para vender sus productos; de modo que pueda recuperar la inversión y le quede algo de ganancia.

Diferencia entre neto y bruto en el sector empresarial

Del lado de los productores o comerciantes tenemos los beneficios netos y brutos; el cual funciona aproximadamente igual a los ingresos netos y brutos. El beneficio neto es el monto resultante de haber restado a las ventas totales el coste de las ventas, los impuestos; los intereses, los gastos generales de la empresa y la depreciación. El beneficio bruto, por su cuenta solo resta el coste de las ventas al resultado de las ventas totales. Podemos decir que el resultado del beneficio bruto se incluye en la fórmula para calcular el beneficio neto.

Del mismo modo, observamos el margen bruto que es el resultado de haber deducido el precio de venta y el coste de su compra a un producto o servicio. El margen neto lo calculamos restando al resultado del margen bruto, los impuestos y los costos fijos de la empresa. Usualmente, ambos términos se cifran en unidades monetarias/ unidades vendidas.

También encontramos las ventas netas y las ventas brutas, definiendo la última como el total de ventas sin haber realizado ningún descuento. Mientras que a las ventas netas se le deducen las devoluciones, bonificaciones, rebajas y descuentos que se puedan aplicar.

Como conclusión, como pudimos observar, la diferencia entre neto y bruto radica en que el término bruto se definen como el resultado total de producción o ventas; en algunos casos con las mínimas deducciones. Por su parte, las expresiones netas son el resultado de haber aplicado todos los descuentos posibles. No obstante, existe una excepción a la regla que lo vimos con el precio neto y el bruto; es el caso que funciona al contrario a lo descrito anteriormente.

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